Sierra de las Quijadas: un paseo con historia

Este Parque Nacional ofrece todo tipo de entretenimientos, desde caminatas por senderos donde transitan decenas de animales, a la mejor gastronomía de San Luis

Sierra de las Quijadas: un paseo con historia
martes 20 de noviembre de 2018

A poco más de 120 kilómetros de la capital de San Luis, se encuentra el Parque Nacional Sierra de las Quijadas, un lugar histórico que data de tiempos jurásicos, donde se pueden apreciar inmejorables paisajes y especies de animales. Además, a través de caminatas por sus distintos senderos, es posible contemplar los tesoros naturales y paleontológicos que este espacio tiene por descubrir.

Se dice que el nombre “Sierra de las Quijadas” data de aproximadamente el siglo XIX, cuando los arrieros que iban de San Juan a Buenos Aires eran asaltados por bandidos rurales, que luego se escapaban al Potrero de la Aguada en las entrañas de estas sierras, donde conmemoraban los hurtos con asados. De esos festejos quedaban como huellas las quijadas de las vacas utilizadas; de ahí que el lugar reciba esa denominación.

Esta área protegida, que fue creada el 10 de diciembre de 1991, tiene formaciones que pueden resultar familiares, ya que algunas se asemejan al Talampaya de la Rioja o al Valle de la Luna, que se encuentra en San Juan. Aun así, son mucho más antiguas y se remontan al período cretácico. Se parecen por sus paredones rojizos, largos y estrechos, que forman torres y agujas en la piedra, y por el paso de animales prehistóricos. Hace un tiempo, este sitio formaba parte del “Circuito de los Dinosaurios”.

 

Según su intendente, Pablo Waisman, aquí hay indicios de poblaciones Huarpes, habitantes de la zona, que datan de entre siete mil y ocho mil años. Asimismo, hay fósiles, como el del Ptrodaustro, un reptil volador del que también hay nidos con huevos, entre otros dinosaurios. “El Pterodaustro tenía dientes pequeños y mandíbulas recurvadas hacia arriba. Era pescador y filtraba el agua como los flamencos”, aseguró Waisman.

Aquí, a lo largo de 73.785 hectáreas de área protegida, se mantiene una muestra representativa de las regiones del Chaco Seco, de 59.680 hectáreas, y el Monte de Sierras y Bolsones, de 14.105 hectáreas. De todas maneras, los visitantes solo pueden recorrer la zona este, perteneciente al Chaco Seco, debido a que el oeste, la región del Monte de Sierras y Bolsones, es la zona intangible, que se encuentra restringida a guardaparques.

Se recomienda visitarla en primavera, ya que es cuando los animales dejan sus escondites y las aves salen a volar. Se dice que entre las especies que transitan sobre el cielo se encuentran el cóndor, el águila coronada y el cardenal amarillo, que se encuentran en peligro de extinción. Mientras que por la superficie circulan pumas, ñandús, tortugas, maras, vizcachas, corzuelas y guanacos. Asimismo, crece una planta conocida como Chica (Ramorinoa girolae) que es regional de nuestro país y es considerada vulnerable por su poca distribución geográfica, lento crecimiento y resistencia al fuego.

 

Entre los senderos a recorrer se destacan tres que son guiados: Hornillos de Hualtarán, donde se pueden ver maras, que se localiza sobre el camino de acceso; Flora Autóctona, que es una vuelta de ochocientos metros que puede llevar veinte minutos de caminata, en la que hay carteles que indican los nombres de la flora y dos puntos panorámicos con vista al Potrero de la Aguada; y Guanacos, de aproximadamente tres horas de duración.

Asimismo, para quienes quieren realizar turismo de aventura, está el sendero de Farallones, que puede llevar cerca de cuatro horas entre ida y vuelta. Los farallones son imponentes y se levantan como torres centinelas de parque. En el Sendero Huellas del Pasado, en cambio, se disfrutará del paisaje en 120 minutos, aunque es obligatorio contratar los servicios de guías baqueanos. 

 

Desde la entrada al sector de los miradores hay seis kilómetros que se pueden realizar en auto. Allí, hay un edificio con baños y mesas, para relajarse y deleitarse con unos buenos mates al aire libre. Es importante que todos los insumos se depositen en la proveeduría que hay a 500 metros de la puerta principal, debido a que en el parque no hay despensa, por lo que se deberá traer todo de afuera.

Si bien en el parque no hay alojamiento, los visitantes se pueden hospedar en San Jerónimo, un pueblo a 90 kilómetros; en San Luis Capital, a 120 kilómetros; o en Merlo, que aunque no esté tan cerca es la mejor opción teniendo en cuenta la calidad y cantidad de hospedajes, además de las atracciones turísticas que presenta la ciudad. De todas formas, el parque cuenta con un camping y un sector de mesadas que es gratis, con reserva previa de parcela. La entrada sale de $280 a $320 y en temporada alta (de enero a marzo) el horario de ingreso es de 8 a 20. De abril a diciembre es de 9 a 18. La excursión más recomendada es la que se realiza por la “Huella de los Dinosaurios”, cuyo costo oscila entre los $300 y $400.

 

Para comer está el “Parador Las Quijadas”, donde se ofrece cocina tradicional y casera y “¡No tire Godoy!”, en Merlo, donde se ofrece chivito en distintas versiones por un valor de aproximadamente $460 cada dos personas.

Se puede llegar por micro desde Retiro hasta San Luis Capital o en auto. Empresas como CATA Internacional, Rápido Internacional, Vía Tac, Autotransportes San Juan, Andesmar, Central Argentino y Vía Bariloche ofrecen distintas tarifas teniendo en cuenta el trayecto y el servicio que se desea contratar (puede ser con cama, cama ejecutiva, semicama o cama suite).

 

¿Cómo llegar?

- Desde Buenos Aires hasta el parque son 911 kilómetros por Acceso Oeste hasta Luján, Ruta 7 hasta la ciudad de San Luis, y Ruta 147 hasta el Paraje de Hualtarán, del kilómetro 922.

- Desde San Luis por la Ruta Nacional 147 hasta el Paraje Hualtarán.

- Desde Merlo o Villa Dolores por Ruta Provincial 5 hasta tomar la Ruta Nacional 20 en Quines y seguir hacia oeste hasta la Ruta Nacional 147, girando a la izquierda a 8 kilómetros.