Sugerencias para lograr camadas de cerdos grandes y sanos

Hay una gran cantidad de factores que pueden afectar la reproducción

Sugerencias para lograr camadas de cerdos grandes y sanos
martes 08 de enero de 2019

La raza, la genética, la nutrición, el momento y las condiciones del apareamiento, así como el estrés y las enfermedades porcinas, son factores que pueden afectar el tamaño de una camada. Durante la reproducción es muy importante prestarle atención a estos ítems, si el objetivo es mantener y lograr embarazos rentables.

La elección de la raza es fundamental, ya que algunos cerdos fueron creados para producir un mayor número de cría que otros. Las razas modernas o “mejoradas”, desarrolladas y favorecidas por los productores comerciales, producen camadas de 14 a 20 cerdos. Inclusive, hay algunas híbridas, que son descriptas como hiperprofile, que pueden tener una camada aún más grande. En Estados Unidos, de acuerdo con el Registro Nacional de Porcinos, las razas más populares (Yorkshire, Duroc, Berkshire, Hampshire y American Landrace) son las que elaboran camadas de tamaño decente, y construyen una carcasa pesada y carnosa de suma rapidez.

En Gran Bretaña y Europa, en cambio, los productores comerciales a gran escala suelen favorecer a los híbridos creados por empresas de genética especializada, hechos a partir de las líneas británicas Landrace, Large White, Pietrain y Hampshire de alto rendimiento.

Cuanto más sepa un criador en relación a cómo funciona el ciclo reproductivo de las cerdas, mayores serán las posibilidades de lograr un apareamiento exitoso. Es indispensable tener en cuenta algunos hechos claves:

- Por lo general, las cerdas alcanzan la madurez sexual entre los 150 y 180 días después del nacimiento (a los cinco o seis meses). El hecho de que alcance la pubertad y sea capaz de reproducirse no significa que sea el momento adecuado para aparearse. Se aconseja esperar hasta el tercer ciclo estral antes de la cría, cuando la cerda tenga al menos 210 días o siete meses, ya que tendrá mejores oportunidades. A menudo, los criadores comerciales expresan que una cerda debe tener su primera camada en su primer año, aunque se recomienda –en razas tradicionales– que antes tomen un tiempo para desarrollarse.

- La obesidad y la presencia de grasa en el cuello uterino de la porcina pueden causar problemas de concepción y dificultar el parto.

- Las cerdas son más fértiles a cinco días del destete de una camada.

- El ciclo estral ocurre cada 18 a 22 días.

- Normalmente se logra un embarazo si no hay retorno a la temporada entre 18 y 22 días después del apareamiento.

- Si la cerda regresa a la temporada 23 días después de ser atendida, es posible que haya perdido el embarazo. Si los resultados se dan en otras cerdas, se recomienda llevar una muestra al veterinario para que sea analizada y se descarten enfermedades reproductivas.

Al momento de la gestión del apareamiento es necesario:

- Que los cerdos a aparear estén en forma, sin grasa ni bajo peso. Si la hembra acaba de destetar una camada, hay que controlar su condición corporal y posponer el servicio si está demasiado delgada. El macho debe mantener una vida activa, porque si su esperma está rancio, no sirve. De todas maneras, es importante no exigirle de más y mantenerlo separado de la hembra hasta que esté listo para el acto.

- Verificar si la cerda está lista, revisando si la vulva está rosa e hinchada, o si manifiesta cambios de comportamiento o vocalización. Ella no se parará hasta no estar en celo por completo; normalmente, lo hace uno o dos días después, cuando la inflamación comienza a disminuir.

- Seguir la ovulación, que ocurre a dos tercios del camino, a través del estro de “pie”. El mejor momento para servir es 24 horas antes, donde se recomienda seguir probando el reflejo “de pie”, presionando sobre su espalda. Si se para por primera vez en la mañana, administre la inseminación artificial esa misma tarde y entre 12 y 16 horas después.

- Buscar un lugar seguro para el apareamiento, que cuente con condiciones antideslizantes y esté alejado de distracciones. Hay que tener en cuenta, además, que los porcinos más jóvenes e inexpertos pueden precisar ayuda la primera vez.

- No cambiar la rutina diaria de los animales tras el servicio. El cuidado posterior es vital para la fertilización de los óvulos y la implantación de los embriones. Es importante mantener a la cerda relajada y libre de estrés, asegurándose que tenga una buena dieta. Asimismo, se corroboró que la luz del día beneficia el embarazo, por lo tanto, si los animales se alojan en el interior, introducir más iluminación en el lugar o pintar el techo y las paredes de blanco para aumentar la reflexión.

Muchas de las enfermedades porcinas pueden impactar en la fertilidad o en la viabilidad de un embarazo. Las más devastadoras se hacen evidentes en el parto, cuando aparecen lechones que nacen muertos o momificados, o cuando solo unos pocos nacen vivos. La erisipela y el parvovirus porcino (PPV), que pueden ser vacunadas, son las más comunes.

La erisipela afecta la capacidad reproductiva de las cerdas, produce cojera, artritis y enfermedades cardíacas; en caso de no ser tratada, puede provocar la muerte. La bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae es de fácil transmisión entre animales y se ha corroborado que hasta el 50% de los porcinos sanos la portan. Una vez que se introdujo en un rebaño, no se la puede erradicar.

Se considera al PPV como la causa más común de las fallas reproductivas, ya que mata a los lechones en desarrollo en el útero. Se transmite por medio de la nariz o la boca y luego pasa al intestino, donde es despedido en las heces. Dentro de las primeras tres semanas de infección, atraviesa la placenta, mientras ataca a los embriones y fetos en desarrollo. Se estima que el 90% de las manadas de crías británicas lo padecen.

Es importante llevar un registro de salud y partos de cada cerda, para tomar notas de nacimiento, duración, tiempo entre cada lechón, problemas que requieran asistencia, muertes y anomalías. Ante cualquier comportamiento inusual del animal, como la agresión hacia sus crías, o si aplasta y lesiona lechones por torpeza, se deberá consultar con un médico.

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