Toros: claves a considerar al adquirir nuevos ejemplares

El manejo y el cuidado adecuado de los nuevos toros es fundamental para aumentar la eficiencia genética del rodeo

Toros: claves a considerar al adquirir nuevos ejemplares
miércoles 06 de febrero de 2019

La adquisición de toros jóvenes con un grado alto de eficiencia es fundamental para reponer a los que están viejos. Lo que cualquier productor busca al comprar un toro de esas características es incrementar los índices, es decir, conseguir más cantidad de terneros.

En ese contexto, Glenn Sel, un extensionista de la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos), habló sobre esta práctica y brindó una serie de consejos a considerar al momento de realizar una inversión en un nuevo toro. “No es un secreto que los toros en excelente condición corporal lucen mejor y, frecuentemente, se venden más rápido”, señaló.

En esa línea, manifestó que “cualquier criador que compre un toro joven, bien acondicionado, debería planear la reducción gradual del ritmo de engorde del toro antes de la época de servicio. Para esto se le permitirá el acceso al alimento al que ha sido acostumbrado, pero en un volumen que sea el 60-70% del consumo previo a la venta”.

No obstante, hizo hincapié en otros aspectos que también son fundamentales además del físico, entre los que se destacan su sanidad, su aptitud para la monta y su historial de enfermedades venéreas. Además, sostuvo que aislar al nuevo animal durante unos días antes de incorporarlo al rodeo es tan importante como otorgarle una dieta especial hasta que logre acostumbrarse.

“La cantidad de grano se puede reducir a una tasa del 10% por semana hasta alcanzar el nivel deseado. Al mismo tiempo, se deberá ir sustituyendo el alimento e pequeñas cantidades por otros como avena o heno de alfalfa. Idealmente, este cambio debería completarse antes de echar el toro a servicio. Esta reducción gradual es particularmente importante si el toro va a ingresar a un rodeo con servicio de otoño-invierno”, explicó Sel.

Asimismo, remarcó que las alteraciones nutricionales abruptas pueden generar un efecto contrario en la producción de semen, por lo que resulta primordial que las raciones se disminuyan gradualmente, para que el cambio repentino no provoque pérdida de peso y condición corporal.

En ese sentido, indicó que se el productor debe averiguar con el vendedor cuál es la dieta normal del toro. “En muchos casos, la ración puede contener más de un 50% de forraje y la cantidad de grano o concentrado en el nuevo establecimiento puede comenzar con el 1% o menos del peso vivo”, afirmó.

Según Sel, otro factor fundamental es que el contenido de proteína total de la dieta sea del 12% de proteína cruda. “Si el heno a suministrar es de baja calidad y el concentrado para toros contiene solo 13-14% de proteína, el toro podrá compensar la deficiencia de proteína incrementando el volumen de la dieta”, aseveró.

Por último, brindó dos recomendaciones: la primera es que el alimento balanceado se puede culminar con alguna proteína, como el pellet de soja; con 450 gramos diarios por ejemplar bastarían para solucionar el déficit de proteínas; la segunda consiste en reemplazar el concentrado para toros por un suplemento en bloques con 20% de proteínas, comenzando con entre 2,7 y 3,6 kilogramos por día para luego ir disminuyendo su consumo de forma gradual mientras se les otorga acceso al heno o a la pastura.

De acuerdo al especialista, “esto producirá una declinación más violenta del estatus nutricional para toros fuertemente racionados, pero será mucho menos estresante que forzarlos de inmediato a una dieta 100% inferior en calidad. Si el toro no ha estado comiendo entre 2,7 y 3,6 kg diarios de grano o concentrado, cualquier alimento energético o suplemento proteico debería ser suministrado gradualmente para evitar desórdenes digestivos como la acidosis”.

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