Cómo tratar y prevenir la sarna común ovina

Una investigadora del INTA EEA Bariloche explicó las principales complicaciones que puede llegar a causar la enfermedad y detalló una serie de medidas para prevenirla

Cómo tratar y prevenir la sarna común ovina
martes 12 de marzo de 2019

La investigadora del INTA EEA Bariloche, Marcela Larroza, dio a conocer una investigación que realizó sobre la sarna común ovina y detalló una serie de medidas para prevenirla. La enfermedad -que puede causar hasta la muerte del animal- es producida por un ácaro llamado Psoroptes ovis y afecta principalmente la calidad de la lana y el cuero. Se trata de una de las parasitosis que mayor daño genera en la producción.

En este estudio, Larroza advirtió que la sarna común ovina es altamente contagiosa y se transmite principalmente por el contacto directo con ovinos afectados y la presencia de ácaros vivos en la ropa del personal de campo o en las instalaciones y maquinaria de esquila. Aunque en las etapas iniciales las lesiones son casi indetectables, una vez que va avanzando, produce una picazón intensa, que lleva a los animales a rascarse permanentemente contra postes y alambrados, y termina afectando la calidad de la lana y el cuero (pudiendo provocar hasta la muerte en los casos más extremos).

Las condiciones predisponentes para los ácaros son favorecidas por el frío y la humedad, por lo cual la sarna psoróptica se manifiesta mayormente en invierno, lo que determina que las majadas patagónicas sufran más exposición, ya que el ambiente frío se mantiene constante durante más tiempo.

En este sentido, confirman que la presencia de sarna provoca grandes pérdidas económicas, debido a la disminución de la cantidad y calidad de la lana, la mortalidad de los animales, la pérdida de peso y masa corporal, y los costos de tratamiento y control.

Por causa de la gran cantidad de casos que hubo en la Patagonia, el Grupo de Salud Animal (GSA) realizó pruebas para determinar la eficacia de algunos de los productos antisárnicos disponibles y  -si bien hasta el momento no se detectó ninguna resistencia antiparasitaria-, se pudo observar que el tiempo requerido para lograr la efectividad máxima fue mayor al esperando, llegando a durar hasta un mes.

Para prevenir el ingreso de la enfermedad en los establecimientos, se dictaron las siguientes medidas preventivas:

- Considerar que todos los animales que entran representan un riesgo de contagio para la majada, porque -aunque no se vean síntomas o lesiones- pueden presentar infestaciones recientes que todavía no sean evidentes.

Por lo tanto, los animales que ingresen -ya sean ovinos comprados, carneros obtenidos a préstamo o devueltos, u ovinos que regresen de ferias o exposiciones-, deberán mantenerse en cuarentena, separados de la majada general por lo menos por tres semanas, para ser examinados y tratados (de ser necesario).

- Tener buenos alambrados perimetrales y mantenerlos en condiciones con el fin de evitar el ingreso de animales sin control sanitario.

- Revisar la majada por lo menos dos veces al año –aunque no se observe rascado-, pudiendo aprovechar los momentos donde los animales se reúnen (preservicio, señalada, vacunación o esquila), con el fin de detectar la presencia de ácaros y parásitos externos como melófagos (falsa garrapata) o piojos en los estadios iniciales de la infestación.

- Revisar la majada si se observan síntomas de picazón (es decir, si se rascan, se frotan contra postes o se muerden) o si presentan el vellón desprolijo con mechones sueltos.

- Controlar la desinfección de maquinaria, indumentaria y accesorios usados en la esquila.

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