Lunes 24 de Febrero de 2020
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Siembra: claves para la optimización del proceso

Con la maquinaria en condiciones y preparada para cualquier tipo de imprevistos se puede garantizar una siembra auspiciosa

Siembra: claves para la optimización del proceso
lunes 06 de enero de 2020

Un correcto funcionamiento de la sembradora es fundamental para asegurar que la siembra sea un éxito. Por más que el productor cuente con la mejor semilla del mercado y que estén dadas las condiciones de suelo óptimas, si los tractores no están a punto, puede que no se consigan los resultados esperados.
Por empezar, se deberá revisar el estado de los órganos del tren de siembra, desde los rodamientos hasta el diámetro de las cuchillas de microbalanza. Es fundamental  mantenerlo impecable, debido a que si está deteriorado puede perder funciones, como la capacidad de remoción y corte de residuos, el aumento de esfuerzo de tracción y el desgaste de los órganos que le siguen.
Asimismo, es necesario chequear el estado de los abresurcos, ya que para lograr su apertura y sitio de distribución de la semilla, en el doble disco debe conformarse una “V” en su zona inferior. También es de suma importancia examinar cómo se encuentra el material de las ruedas limitadoras de profundidad, porque en caso de que la banda de rodamiento no se encuentre en condiciones, es posible que se genere una profundidad de siembra incorrecta.
Los contactadores deben estar tensionados y con un desgaste inferior al 70%. A su vez, los órganos tapadores deben presentar todas sus regulaciones funcionando, sin roturas y con las ruedas dentadas. Es esencial seleccionar el tractor más apropiado y corroborar su funcionamiento para evitar inconvenientes. En aquellos tractores usados para sembradoras neumáticas con mando hidráulico de las turbinas, hay que examinar su sistema hidráulico y la regulación del caudal para conseguir la presión de aire justa para cada semilla y placa.
Dependiendo del tipo de suelo, y para asegurar el buen copiado del terreno y el trabajo correcto de los órganos, se deberá fijar de manera precisa la tensión de los cuerpos de siembra. Es recomendable empezar con ¾ de la tensión máxima e ir adaptando según las condiciones. Se aconseja no usar tensiones altas en caso de niveles elevados de humedad, mientras que si son bajos o intermedios, subirla puede favorecer al copiado correcto del tren de siembra.
Cuchillas de entre 16 y 17 pulgadas con ondulaciones tangenciales son las que mejor se adaptan a las condiciones del suelo y el rastrojo, ya que contribuyen al buen copiado del terreno y al funcionamiento apropiado de los órganos. Por consiguiente, la cantidad de ondulaciones puede hacer variar la velocidad de siembra. Con menos, habrá una buena remoción de la zona a sembrar, aunque a velocidades inferiores.
En zonas de acumulación de rastrojos se sugiere el uso de barrerastrojos. Estos permiten ser más flexibles en la elección del tipo de cuchillas, permitiendo ajustar la elección al tipo de remoción de suelo que se quiera hacer. Los patines afirma rastrojo pueden mejorar su corte y así sortear la extracción de suelo de parte de las cuchillas al trabajar velozmente.
Para asegurar la profundidad de siembra, el surco debe presentar una buena abertura. Si la profundidad de la cuchilla de microbalanza es mayor respecto a la de siembra, las semillas pueden sembrarse a distinta profundidad unas de otras por efecto del órgano contactador y la diferente dureza del suelo.
En ocasiones, como en caso de que el suelo esté húmedo, las colas de castor son más aconsejables que las ruedas, porque las últimas pueden extraer la semilla del fondo del surco. Si se presenta suelo seco, la rueda contactadora es más eficiente si está tensionada correctamente. Las ruedas tapadoras dentadas y con regulación de ángulo son una buena alternativa para formar un camellón sobre la superficie del suelo y así reducir el efecto del planchado. La altura del camellón y su “aplastamiento” son importantes para fijar la profundidad de siembra real.
Destapar el surco y contabilizar las semillas por metro lineal asegura la densidad real de siembra, y genera la logística de carga de la sembradora y su capacidad operativa. Constatar la presencia de fallos o dobles golpes puede llegar a ser fundamental para ajustar los enrasadores y la presión de aire en máquinas neumáticas y placas. Asimismo, apreciar el desvío estándar va a permitir conocer si la velocidad de siembra o la configuración seleccionada es la correcta. Por último, el chequeo de la profundidad de siembra debe realizarse cada vez que se cambie la tensión de los cuerpos y el tipo y condición del suelo.