Sábado 14 de Diciembre de 2019
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Riego por goteo en horticultura

Factores a considerar: características del predio, tipo de cultivo, disponibilidad de agua y energía eléctrica, fuente de presión y superficie a regar

Riego por goteo en horticultura
viernes 29 de junio de 2018

Al momento de instalar un sistema de riego por goteo no sólo se deben considerar las características del predio, el tipo de cultivo a realizar, la disponibilidad de agua y de energía eléctrica, sino también la fuente de presión y la cantidad de superficie a regar.

Según Eduardo Zeman, técnico de la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle del INTA, las principales ventajas de este sistema son: la reducción de mermas por infiltración profunda, la disminución de la superficie aplicada –ya que emplea sólo la cantidad de agua diaria que precisa el cultivo–, y que permite sembrar en suelos poco adecuados como aquellos arenosos, pedregosos y salitrosos.

Asimismo, Zeman señaló que “la frecuencia, la localización y la eficiencia de la aplicación son características fundamentales del riego por goteo si se lo compara con el convencional gravitatorio, especialmente cuando sólo se dispone de agua subterránea y limitada capacidad de bombeo”.

En la misma línea, el especialista explicó que en el sistema de riego por goteo “se conforma en el suelo o en el sustrato un bulbo húmedo cuya forma y dimensión está en función de las características de ese medio, de la cantidad de agua aplicada y de la frecuencia con que se aplica”, lo que permite “lograr una zona húmeda en concordancia con la ubicación de la mayor parte de las raíces, evitando desperdicios de agua y de nutrientes”.

Además, Zeman indicó que gracias a las características técnicas del equipo es posible “fraccionar el volumen de agua necesario en una o más operaciones diarias”, a la vez que aclaró que este sistema es apto para la mayoría de los cultivos, principalmente los intensivos.

Por otro lado, explicó que “la dotación de riego es una medida usada para calcular cuánta superficie se podría regar en función del agua disponible”, la cual se expresa en mm/Ha/h y se obtiene “dividiendo el caudal disponible expresado en litros por segundo en 2,78 –coeficiente utilizado para convertir las unidades usadas–”. 

En ese sentido, señaló que “si el cultivo requiere unos 7 mm de agua por día para regar una hectárea, se necesitarían casi 18 horas diarias de riego, si la eficiencia de aplicación fuera del 100%”. Por ese motivo, no sería posible regar con métodos convencionales pero sí con riego por goteo, debido a que éste “divide el terreno en secciones u operaciones de riego” y gracias a “la distribución de los emisores, la superficie de aplicación se reduce a la mitad, ya que habrá áreas de cultivo y espacios interlineares que no se riegan”.

En lo que respecta al cálculo del caudal disponible a la presión de operación, Zeman sostuvo que para ello “se coloca un caño de 1” x 1 metro de longitud, se acciona la bomba y se cierra gradualmente la llave hasta que el manómetro indique una presión de 0,5 a 0,8 kg/cm²”, lo que es equivalente a decir de 5 a 8 metros de columna de agua.

Luego, detalló que se debe tomar el tiempo en segundos requerido para llenar un balde de veinte litros, ya que eso va a dar el caudal en litros/segundo y, al multiplicarlo por 3.600, da el caudal litros/hora. “Al caudal obtenido dividirlo por 3 (litros/hora/metro lineal de cinta de riego)”, lo que dará “los metros de cinta que se pueden regar en cada operación de riego”, afirmó.

En esa línea, el especialista advirtió que “las cintas de riego normalmente usadas en horticultura requieren una presión de unos 3 a 7 metros de columna de agua”, al tiempo que indicó que “el largo de las hileras no debería superar los 50 a 60 metros para lograr una mayor uniformidad”, siendo lo más común “un distanciamiento de un metro entre líneas de riego, colocadas en el centro de dos hileras apareadas de cultivo”.

Por último, sostuvo que el fertirriego es un proceso “muy bueno con respecto a las propiedades físicas del suelo”, pero que posee la desventaja de que lava los nutrientes y los traslada “a zonas muy profundas, fuera del alcance de las raíces”. Por ello, manifestó que el riego debe estar acompañado de la incorporación de fertilizantes para mantener el nivel nutricional adecuado en las raíces.