Martes 14 de Julio de 2020

Las debilidades de un mal líder

La falta de capacidad para comunicar, la escasez de empatía y humildad, así como la incapacidad para delegar y asumir responsabilidades son algunos de los factores que afectan a un mal líder

Las debilidades de un mal líder
miércoles 21 de noviembre de 2018

Qué es lo que hace que algunos líderes se vuelvan endebles frente a sus colegas o superiores? La debilidad resulta de una conjugación de aspectos personales, que tienen que ver con sus habilidades y su cultura, y externos, que están relacionados al contexto en el que se desenvuelve.

Dentro de los factores personales que afectan a un mal líder, se destacan los siguientes:

- No tener buena capacidad para comunicar. Si un líder no es claro a la hora de comunicar, el rendimiento de su equipo disminuirá. Puede que sus ideas sean buenas, pero si no las expresa de manera clara como para que sus colaboradores las capten, su poder de influencia se reducirá, debido a que cada uno las entenderá de una forma distinta.

- Escasez de empatía y humildad. La carencia de empatía hace que el líder no pueda darse cuenta de lo que está pasando en el seno de su equipo. Un mal líder se caracteriza por ser egocéntrico, a tal punto que cree que es el ombligo del mundo y se olvida de los demás.

- Carencia de seguridad a la hora de tomar decisiones y ejecutar. Le teme a los cambios y a los efectos que sus decisiones puedan tener, por lo que duda mucho antes de actuar. Esa vacilación afecta la coordinación, lo que termina resultando caro para la empresa u organización y las personas que la integran. De esa manera, la imagen del líder se verá estropeada en poco tiempo.    

- No ser capaz de delegar. Un mal líder no confía en sus colaboradores, razón por la cual siente la obligación de estar todo el tiempo encima de ellos, entorpeciendo el desarrollo de las tareas de quienes lo rodean. Con el tiempo, serán sus colaboradores los que no confíen en él.  

- No asumir responsabilidades e incumplir promesas. Asume compromisos sin saber si va a poder cumplirlos. Al ver que no cumple, las personas dejarán de confiar en su palabra. Les echa la culpa a los demás porque no es capaz de asumir su responsabilidad. 

No obstante, cabe destacar que la raíz del problema de que una persona no sea capaz de liderar se halla en los procesos de selección, capacitación y promoción de las compañías, debido a que son éstos los que deben formar líderes fuertes, capaces de guiar a sus colaboradores en su desarrollo.