Técnicas y ejercicios para producir buenas ideas

Cómo emplear la mente y los factores que nos rodean para desarrollar ideas innovadoras que te ayuden a mejorar tu empresa

Técnicas y ejercicios para producir buenas ideas
miércoles 02 de enero de 2019

Para generar una idea novedosa, todas las técnicas son válidas. Es necesario elegir e ir probando a partir de distintas opciones y adoptar aquellas que mejor se adapten a nuestras necesidades. La mayor parte de las ideas innovadoras y originales surgen a partir de la reformulación de algo que ya existe. Aquí, las técnicas que contribuyen a potenciar la creatividad se basan en multiplicar la capacidad de respuesta y combinar la información disponible para conseguir algo nuevo.

La técnica de las “máscaras” que invierten problemas consiste en encontrar respuestas transgresoras a problemas que de antemano parecen no tener solución. La clave está en romper los esquemas aprendidos, alterando creencias que no son siquiera cuestionables.

En 1912, una empresa estadounidense especializada en marketing electoral, elaboró la campaña presidencial de Franklin Roosevelt utilizando una foto con un copyright por la que no habían pagado previamente los derechos. Cuando la compañía se dio cuenta, los carteles de la campaña ya estaban impresos, de modo que para ahorrarse el pago de 600 mil dólares al propietario de la foto, usaron la máscara para revertir el problema: llamaron a Helstom Image (los dueños de los derechos de la imagen) y les plantearon la posibilidad de usar su material para la campaña de Roosevelt por un costo de 50 mil dólares. Ellos accedieron.

La técnica de las “ideas animadas” se trata de traducir al lenguaje gráfico el reto que queramos resolver. Su eficiencia se basa en que los dibujos ayuden a establecer nuevas conexiones y eviten limitaciones creativas en el lenguaje escrito. Para hacerla funcionar, hay que inventar símbolos visuales que representen las claves del problema y forzar relaciones entre ellos. Sirve para diseñar nuevos productos o introducir cambios positivos.

“Cortar y desmenuzar” o cuestionar los atributos, tiene como objetivo conseguir el surgimiento de nuevas ideas, combinando todos los componentes de un problema. Arranca dividiéndolo en sus componentes para luego analizarlos y cuestionarlos individualmente. Se pueden separar los atributos por su descripción (color, forma, o sabor), por sus procesos (marketing, fabricación o ventas) o tipo social (responsabilidades sociales o impacto medioambiental). Otra alternativa es dividir el problema en todas sus partes, apartar lo que generalmente aparece en primer plano, y concentrarse en lo que figura segundo.

Fraccionar los problemas permite conseguir ideas dividiéndolos en dos o más componentes, que después se vuelven a unir de manera distinta. Es algo parecido a lo que sucede cuando se arma o se desarma un juego de construcción al estilo Lego.

Aplicar la técnica de la “cartografía mental”, que inventó el experto en liderazgo Tony Buzan, ayuda a plasmar los pensamientos de forma consensuada, con la meta de aclarar ideas, conceptos y procesos para detectar nuevas necesidades. Es útil para problemas de negociación, fusiones de empresas o análisis de nuevos procesos organizativos.

El “mapa” se comienza situando en el centro el tema principal a tratar; a partir de allí, se van ramificando las ideas más importantes del proceso. A las ramas principales se le van añadiendo nuevas ideas, que de a poco se van uniendo para reflejar las conexiones que tienen entre sí. Aquí, el proceso creativo se da de manera desordenada, situando cada idea en el lugar que le corresponde. De este modo, se puede observar claramente dónde hay fallas o conflictos, y es una manera de evitar el pensamiento lineal, que tiene como clave ir ordenando las ideas en palabras, dibujos y colores que sean fáciles de identificar. Analizando el mapa, se van generando nuevas ideas.

Recurrir a la opinión de consejeros es otra técnica que consiste en ir escuchando a una serie de personajes célebres de cualquier área del conocimiento, donde se pueden incluir a clientes o a la competencia. Al usar esta herramienta, se deben anotar en una lista las ideas y personajes que nos hayan llamado la atención, e invocar su ayuda cuando necesitemos darle un enfoque a un problema. El cineasta Billy Wilder, ganador del Oscar a mejor director por la película “The Apartment” (1960), la utilizaba para escribir sus guiones, basándose en su colega Ernest Lubitch.

La técnica opuesta es la denominada “Clever Trevor”, donde en lugar de preguntarle a expertos, se le piden datos a quienes tienen una formación completamente distinta a la nuestra. No se trata de que ellos resuelvan el problema, sino que su visión aporte un nuevo punto de vista sobre el asunto.

Se utiliza la técnica que se apoya en la empatía a la hora de definir un modelo de negocio. Si lo que se está buscando es revolucionar un concepto, se le cambia la perspectiva poniéndose en el lugar de su público, lo que crea nuevos valores, como el respeto, la dignidad y la co-acción entre empresarios y clientes.

La técnica de las “provocaciones” parte de la convicción de que se pueden conseguir ideas originales, uniendo elementos que en apariencia no tienen nada en común. Las provocaciones ayudan a relacionar aquello que nunca se relacionaría de forma espontánea, y son útiles para hallar nuevos enfoques a la hora de resolver dificultades. Lo que hace es escoger una palabra del diccionario al azar y reflexionar desde ella sobre el problema. Esta palabra se anota, y después se buscan dos o tres más, que se van relacionando entre sí. Es un mecanismo que obliga a buscar soluciones nuevas de una manera innovadora.

La técnica “SCAMPER”, ideal para lograr pequeñas innovaciones o variantes en productos, servicios o procesos que ya existen, se trata de manipular la información disponible y convertirla en algo nuevo. Una vez que se delimita el problema a resolver, se van realizando una serie de preguntas que pueden contener la respuesta. Su nombre se debe a las siglas del tipo de preguntas que hay que realizar y refieren: S por ¿qué parte puede sustituirse?; C por ¿qué pasaría si lo combinamos?; A por ¿qué puedo adaptar?; M por ¿cómo puedo modificarlo?; P (del inglés put, dedicado a los usos) por ¿qué otros usos puedo darle?; E por ¿qué puedo eliminar?; e I por ¿cómo puedo invertirlo? De este procedimiento surgió el famoso Walkman que Sony lanzó al mercado en 1978.

El “forcejeo” se basa en el análisis de los valores positivos y negativos de los desafíos y es muy útil para establecer pautas de negociación o acercar posturas en un conflicto. Imaginá que debés analizar qué chances tenés de atraer a un cliente de la competencia. Anotá los dos escenarios posibles, que son cerrar o perder la venta. Andá agregando tus puntos fuertes y tus debilidades, y valorá si lo que te conviene es reforzar tus fuerzas positivas, ocultar tus puntos débiles o afrontar las dificultades que hay que resolver más urgente. Formulá preguntas del tipo: ¿De qué manera puedo hacer que mi producto parezca mejor?, o ¿de qué manera puedo darle mayor valor para justificar su precio?

Por último, figura el “árbol del dolor de muelas”, donde se dibuja un diagrama de obstáculos que impiden resolver un conflicto. En el centro se coloca el reto y de ahí se van dibujando las ramas que representan las trabas; se ponen de arriba hacia abajo, según su grado de dificultad. El jefe de investigación de General Motors, Charles Kettering, creó el arranque automático mediante esta técnica, ya que a partir de la experiencia negativa de un amigo con la manivela de arranque, lanzó el autoarranque Delco para sustituirlo.

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