Domingo 23 de Febrero de 2020

Cómo hallar al socio adecuado

Según la directora de una reconocida consultora especializada en herramientas de gestión, una forma de encontrar potenciales socios es participando en actividades de networking para emprendedores

Cómo hallar al socio adecuado
jueves 17 de enero de 2019

Muchas veces una firma se crea a partir de la idea conjunta de dos o más personas que se transforman en socios. Sin embargo, otras veces ocurre que la iniciativa es individual y se debe hallar a una persona que sea capaz de acoplarse y aportar al proyecto.

De acuerdo a la directora de Binden Group, una consultora especializada en herramientas de gestión, Laura Gaidulewicz, “un modo de hallar potenciales socios es participar de actividades de formación y networking para emprendedores en etapa inicial”. En ese contexto, advierte: “Emprender no es una tarea que se haga escondiendo una idea por miedo a que la copien”.

A la hora de buscar un socio para crear una compañía desde cero, la ejecutiva sostiene que “la misión, visión y valores que se construyan para emprender van a ser el marco que permite buscar la persona adecuada”. En cambio, cuando el socio se incorpora a una firma que ya está en funcionamiento, Gaidulewicz manifiesta que “las conversaciones son similares, pero los dueños actuales son quienes tienen la decisión final de si lo suman o no; en tal caso, hay que saber que va a implicar redefinir las reglas del juego”.

En ese sentido, la directora remarca la importancia de que “cada potencial socio trabaje sobre su proyecto personal y que allí definan las reglas del juego. Esto suele soslayarse pensando en que está todo bien. Sin embargo, es la inversión más importante para garantizar la continuidad del negocio, a la vez que hace hincapié en la necesidad de contar con cláusulas de salida.

Por otra parte, la ejecutiva subraya que “desarrollar una empresa que funcione es una tarea full life. Quien la funda, apasionado por construir algo que lo trascienda en el tiempo, que deje una huella, que pruebe que podría llevar adelante lo que soñaba, atraviesa por esta experiencia como un aprendizaje diario y no como una cara más al día a día”.

Por último, destaca que “para que una sociedad funcione, ambos socios deben dedicar una parte de su tiempo a trabajar sobre ella, sobre las decisiones que comprometen el futuro. Cuando los socios trabajan en el día a día de la empresa, muchas veces, este trabajo se deja de lado y es lo que termina generando la tormenta perfecta”.