Miércoles 13 de Noviembre de 2019

Design thinking: una herramienta para fomentar la innovación

Es una metodología que puede implementarse en cualquier empresa para generar ideas y soluciones de forma eficaz y exitosa

Design thinking: una herramienta para fomentar la innovación
miércoles 06 de marzo de 2019

Cada vez son más las empresas en el mundo que están implementando el “design thinking” o “diseño de pensamiento”, para generar ideas y soluciones innovadoras que garanticen el éxito. Esta herramienta es de gran valor, ya que aplica el conocimiento sobre los usuarios, estableciendo equipos multidisciplinarios para que, al momento de diseñar un objetivo, haya más de un punto de vista posible.

La meta principal del “design thinking”, es fomentar la innovación en las organizaciones, ya que –mediante su aplicación– se producen grandes beneficios en relación al diseño de soluciones, permitiendo que cada compañía obtenga los mejores resultados en su comercialización.

De esta manera, el “design thinking” se presenta como un mecanismo para desarrollar la innovación centrada en las personas, ofreciendo una lente por la cual se pueden visualizar retos, declarar necesidades y establecer soluciones. Es un enfoque que se sirve de la sensibilidad y la forma de resolver problemas de quien lo diseñe, dejando en segundo plano el producto final. Asimismo, integra perspectivas diferentes mediante la participación de equipos multidisciplinarios, que tienen como fin:

- Adquirir conocimientos básicos sobre los usuarios del producto y los problemas que afrontan.

- Observar y generar empatía con ellos.

- Desarrollar un usuario tipo para el cual se diseñe la solución o producto, definiendo así el punto de vista a seguir para desarrollar su diseño.

- Producir la mayor cantidad de ideas posibles.

- Construir prototipos de las ideas más prometedoras.

- Aprender de las interacciones con el prototipo. Por lo tanto, es necesario que los usuarios prueben el producto y comenten al respecto.

“Muchas veces, ante un conflicto, se trata de buscar directamente una solución sin tener en cuenta si será la más efectiva. El design thinking es una metodología de trabajo que nos permite entender primero aquello que estamos tratando de resolver. Es un proceso con instancias y etapas, donde cada una plantea un objetivo y un abordaje que ofrece información precisa a la hora de tomar decisiones”, explica Gabriel Lopatín, coordinador del Programa Design Thinking de Digital House, una escuela que da un curso intensivo de cinco días de duración para adentrarse en la disciplina.

Si bien existen distintas versiones, los especialistas aseguran que las instancias de esta forma de trabajar son empatizar, definir, idear, prototipar y evaluar. Aunque no son lineales, cada una debe ser transitada en un proceso que no tiene fin, debido a que una vez que se naturaliza, va cambiando de manera constante.

Una de las mayores ventajas, es que al momento de evaluar los resultados brinda una buena cantidad de información cuantitativa y cualitativa. “Si nos equivocamos se aprende mucho. Quizás hace unos años el error era sinónimo de despido o mal rendimiento. Hoy, equivocarse habla de un aprendizaje. Es importante incorporar estas habilidades dentro de una empresa y no terciarizarlas, porque si no ese aprendizaje queda por fuera”, concluye Lopatín.