Lunes 24 de Febrero de 2020

Next Gen Cup Challenge: el desafío de crear un vaso reciclable

Algunas de las compañías más grandes del mundo, como Starbucks, McDonald's, Wendy's y Nestlé, forman parte de este proyecto que intenta desarrollar una taza degradable

Next Gen Cup Challenge: el desafío de crear un vaso reciclable
lunes 25 de marzo de 2019

Algunas de las empresas de alimentos más grandes del mundo, como Starbucks, McDonald’s, Wendy’s y Nestlé, están trabajando en conjunto para enfrentar los daños medioambientales que producen los 250 mil millones de vasos de fibra que se acumulan anualmente en los basureros de todo el mundo. Como se estima que dichos objetos tardarían cerca de mil años en biodegradarse –debido a que la mayoría están recubiertos con una microcapa de polietileno–, la meta es desarrollar una taza de papel desechable que sea compostable y reciclable.

El proyecto, llamado Next Cup Challenge, fue anunciado por Closed Loop Partners –una firma de inversión con enfoque sustentable– en julio de 2018. Desde entonces, junto con la plataforma de diseño colaborativo Openldeo, se han recopilado alrededor de 500 propuestas provenientes de 50 países, de las cuales se eligieron las doce más creativas.

Estas doce alternativas, provenientes de distintas compañías, recibirán una subvención de un millón de dólares e ingresarán en un sistema para trabajar con fábricas y socios de la industria para probar y producir sus vasos. A partir de septiembre, se llevarán a cabo las primeras pruebas y aunque puede que haya un solo ganador, se espera que los conocimientos adquiridos por los finalistas sean utilizados para mejorar sus productos de cara al futuro.

Las tecnologías preseleccionadas adoptan tres enfoques básicos: algunas proponen reemplazar el revestimiento de polietileno, otras sugieren nuevos compuestos de papel que no necesiten revestimiento –lo que les permite biodegradarse fácilmente–, mientras que las últimas planean desarrollar copas reutilizables que se puedan recolectar luego de ser utilizadas. Si bien el polietileno mantiene el papel a prueba de agua y sirve para mantener bebidas frías o calientes, es el componente principal que evita que las tazas se reciclen o descompongan.

En los próximos meses, los finalistas descubrirán si sus vasos pueden fabricarse mediante la cadena de suministro de copas tradicional o trabajando con las fábricas que se asocian a sus compañías para producir sus tazas actuales. Es fundamental que los diseños se escalen dentro de las infraestructuras de fabricación presentes, en vez de requerir métodos de producción personalizados. En esta misma línea, las copas también deberán encajar dentro del sistema de manejo de desechos existente y deberían ser algo que cualquier persona que recicle esté feliz de tomar, porque el reciclaje es más aconsejable que el compostaje.

Más adelante, en septiembre, los concursantes se enfrentarán con su mayor desafío, cuando se prueben los modelos en restaurantes, universidades y estadios. “En un nivel básico veremos si el vaso puede contener líquidos hirviendo sin que la costura se deshaga o colapse”, explica Rebecca Zimmer, directora global de Medioambiente de Starbucks.

La validación de los materiales se realizará por medio de una combinación de socios de fábricas y pruebas internas formalizadas en empresas que integran el proyecto. El mayor problema, sería que los vasos cambiaran el sabor de los productos por alguno de sus componentes.

“En Coca-Cola tomaremos una taza del desafío, le haremos pruebas sensoriales y nos aseguraremos de que el gusto no cambie. Es lo que hacemos con todos los recipientes que nos mandan. Tenemos científicos que investigan como están hechos todos los envases”, comenta Bruce Karas, director de Sostenibilidad y Medioambiente de Coca-Cola Norteamérica.

De todas maneras, vale aclarar que Coca-Cola no está en el negocio de vender vasos desechables, aunque otros gigantes como McDonald’s y Starbucks sí. Según las estadísticas, entre las dos empresas distribuyen el 4% de las tazas de todo el mundo y la expectativa por probar estas nuevas copas es muy grande.

“Hay una gran cantidad de cosas que estaríamos observando desde el punto de vista del rendimiento. Estamos usando nuestros estándares y vasos como base, para fijarnos si estas innovaciones cumplen con los estándares actuales que tenemos o los superan. Además, estamos buscando que las tazas tengan buena rigidez, sean fuertes y mantengan las bebidas frías o calientes”, revela Mario Gross, director de Cadena de Suministro de McDonald’s en Estados Unidos.

Para Gross, aún es muy temprano para determinar si el diseño de los vasos podría aguantar los refrescos fríos y los cafés calientes de la firma, o si en realidad se requerirán dos tazas especiales para manejar todos sus productos.

Sin embargo, incluso el papel perfecto podría no solucionar los problemas, ya que, por ejemplo, en Starbucks admiten que probablemente necesitarán encontrar otra alternativa para sus bebidas heladas, que solo se pueden conseguir a través de plástico transparente. Aun así, es posible que ciertas tecnologías del Next Cup Challenge proporcionen algún recurso que se pueda poner en práctica en el futuro. De hecho, uno de los finalistas es un vaso plástico transparente desarrollado a partir de plantas, que podrían reutilizarse para producir sorbetes u otras tazas.

Por el momento, desarrollar el vaso de papel ideal es una tarea muy complicada. Suponiendo que los ganadores del proyecto puedan descubrir cómo obtener el rendimiento adecuado, obtener los materiales correctos, producir tazas a gran escala y hacer que todo sea reciclable, finalmente tienen que ser del agrado de los consumidores.

“Estamos obsesionados con la opinión del cliente. Independientemente de los beneficios que cause en el medio ambiente, si no es atractivo para él o lo ve demasiado raro, es probable que no se continúe en McDonald’s”, concluye Gross.