Miércoles 23 de Septiembre de 2020

Cómo aplicar y potenciar la innovación disruptiva

Es una forma de crear revolucionaria que ejecuta una serie de métodos y técnicas que no se asemejan en nada a los modelos convencionales

Cómo aplicar y potenciar la innovación disruptiva
jueves 25 de abril de 2019

Hace un tiempo, un grupo de especialistas comentó que la falta de innovación en algunos de los empleados de ciertas empresas, se debía a la cultura de la misma y los modelos de trabajo que se suelen ejecutar para alcanzar las metas preestablecidas. Según este punto de vista, la jerarquización y la burocracia departamental dentro de una firma, termina moldeando la mente de sus integrantes de manera cuadrada, con el único fin de realizar correctamente sus tareas, sin establecer ninguna nueva línea de pensamiento.

Para hacerle frente a esta problemática, se planteó una forma de crear revolucionaria, llamada innovación disruptiva, que posibilita que a través de métodos y técnicas poco convencionales, surjan ideas que marquen un antes y un después en el camino de empresarios y emprendedores.

A continuación, te presentamos siete estrategias útiles para que puedas potenciar tu creatividad en estas líneas y seas capaz de crear productos y servicios que rompan con los modelos tradicionales:

1- Pensá en modo zen: es una forma de generar nuevas ideas a buena velocidad, sin caer en frustraciones. El secreto no está en disponer de un tiempo ilimitado para crear, sino en establecer intervalos que posibiliten que contemos con las herramientas necesarias para estar en armonía con uno mismo. Algunos consideran que meditar u orar es ideal para vaciar la mente y obtener nuevas perspectivas, mientras que otros creen que realizando actividades físicas de alta intensidad se puede alcanzar este estado.

No importa el método, lo que vale es contar con un canal que ayude a que aumente la introspección y el autoconocimiento.

2- Pensá de manera rebelde: dejá de descartar las ideas más irrealistas y empezá a creer que todo es posible. Para generar nuevas formas de pensamiento, es importante contar con ideas revolucionarias, que requieran de un proceso de análisis constante. En este punto, lo importante es contradecir y cuestionar. Contradecir la naturaleza de las cosas significa atribuirle propiedades que sean completamente opuestas, mientras que cuestionarla consiste en buscarle a todo su “¿por qué?”.

Retar la naturaleza de algo es reformar su manera de funcionar, atribuyéndole propiedades o procedimientos diferentes.

3- Pensá de forma abierta: es la capacidad de las personas creativas de situarse fuera de contexto para encontrar inspiración en distintas áreas. Es necesario tomar consciencia de que las ideas pueden surgir a partir de cualquier tipo de experiencias, en todo momento.

4- Pensá fluidamente: para poder hacerlo, primero hay que creer que es posible. Las personas que no se creen capaces de pensar con fluidez, tienden a negarse a realizar esta actividad, de modo que hay que dejar de lado todos los prejuicios.

Existen distintas formas para entrenar la mente y potenciar la creatividad. Por ejemplo, podés imaginar cuántos objetos tienen las mismas características o cuáles son los que inician su nombre con la misma letra. También se puede utilizar el método SCAMPER y delimitar de qué manera algo se puede Sustituir, Combinar, Adaptar, Modificar, Proponer para otros usos, Eliminar o Revertir.

Aunque no todas las ideas que surjan sean viables, razonar de este modo representa un gran avance en relación a la fluidez de la creatividad y puede ser de gran ayuda como guía durante los procesos de innovación.

5- Pensá y dibujá: una de las maneras más efectivas para comunicar procesos creativos es mostrando elementos gráficos. Dibujos, esquemas y mapas mentales, constituyen buenos potenciadores de la creatividad y surgimiento de nuevas ideas. Asimismo, dibujar puede ser muy útil para superar bloqueos y trabas mentales, en tanto que constituye una forma eficaz para comunicar propuestas a equipos de manera entendible para todos.

A modo de ejemplo, inventá cinco dibujos de objetos en base a un círculo, o dibujá algo a partir del gráfico de alguna de las letras del abecedario. Como verás, las posibilidades serán infinitas. El uso de dibujos durante los procesos de innovación es muy útil para generar ambientes de fluidez de pensamiento individual y grupal.

6- Pensá alegremente: es imposible que las estrategias planteadas anteriormente lleguen a buen puerto si no se cuenta con la motivación adecuada para poner en marcha la mente. A partir de los siguientes elementos, seguramente puedas encontrar la manera de pensar alegremente:

  • Conocé tus fortalezas: se consciente de tus áreas fuertes y explótalas al máximo.
  • Creé en vos: confiá en tus pasiones, sueños y metas. La automotivación es esencial para mantenerse de pie cuando las situaciones no resultan como lo previsto.
  • Manejá un lenguaje positivo y constructivo: transmití tu energía y contagiá al resto con tu forma de ser confiada y segura. No te dejes llevar por críticas negativas sin sentido, ya que afectarán seriamente tu percepción personal y tus motivaciones laborales.
  • Despertá tus sentidos: rodéate de objetos que te estimulen, ya sea adornos, fotos o recuerdos. También ayuda acompañar las reuniones con música o dibujar sobre una pizarra las ideas propuestas. Proporcionar fuentes de entrada de información al cerebro es una buena forma de evitar colapsos creativos.
  • Aislá emociones destructivas: no te muevas en un entorno lleno de envidia, resentimientos, preocupaciones o conflictos, ya que este tipo de sentimientos producen frustración e imposibilitan el flujo de ideas en modo zen.
  • Creá un concepto constructivo acerca de tu propia creatividad: considerá que los errores y obstáculos son parte del proceso de aprendizaje y no argumentos de desmotivación.

7- Pensá en equipo: es la estrategia más importante, ya que representa la forma más grande y eficiente de producir innovaciones creativas. Representa la unión de fortalezas, opiniones, puntos de vista y contextos, que contribuyen al surgimiento de nuevas ideas.

Para pensar en equipo, es necesario hacerlo abiertamente y entender y valorar las fuentes de conocimiento e información que se nos presentan. Además, cada idea debe encauzarse hacia un objetivo en común, donde todos los miembros deben estar comprometidos en colaborar para crear un ambiente en el que las distintas formas de pensamiento fluyan libremente.