Miércoles 05 de Agosto de 2020

De princesa a cenicienta: la pérdida de encanto de los espacios compartidos de trabajo

La moda de las oficinas abiertas pierde adeptos en el mundo corporativo. Las causas de la debacle

De princesa a cenicienta: la pérdida de encanto de los espacios compartidos de trabajo
jueves 04 de junio de 2020
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a moda de las oficinas de espacios abiertos está en crisis. Cuando se generó esta idea se pensaba que el rédito inmediato y más importante de los espacios abiertos sería el de aumentar la colaboración entre las personas que trabajaban en el mismo lugar. Sin embargo, sucedió lo opuesto: baja productividad y menor colaboración.

Un estudio reciente del Harvard Business School concluye que las personas tienen un 73% menos de interacción cara a cara con sus colegas. Además, utilizan un 67% más el correo electrónico y un 75% más otros medios para enviar mensajes, como WhatsApp.

Por otro lado, muchas empresas transforman sus espacios con la intención de crear mayor interacción y un ambiente de trabajo más vibrante y motivador, generando un efecto contrario donde las personas se aíslan para evitar el contacto. Los espacios abiertos implican una mayor exposición, lo que genera que los empleados busquen otros medios para comunicarse sin exponerse demasiado.

Uno de los objetivos de los espacios abiertos es la mejora de la productividad y la promoción de la colaboración y la inteligencia colectiva. No obstante, el pasaje de oficinas cerradas a espacios abiertos en forma directa y sin escalas provoca efectos contrarios e indeseados, ya sea por inhibición o por un exceso de estimulación al que la gente no está acostumbrada.

 

Efectos contrarios

- Menor privacidad. Ante la ausencia de divisiones se pierde buena parte de la confidencialidad y privacidad que debe haber en algunos negocios, como puede ser el caso de las asesorías o los abogados. A esto se le suman las típicas situaciones cotidianas que suceden cuando hay muchas personas en un mismo espacio, como problemas con la temperatura del aire o la calefacción, ruidos y desorden, entre otros.

- Menos seguridad. En muchos negocios hay un manejo de documentos y materiales valiosos, por lo que no es conveniente que estén a la vista y mucho menos cuando no hay divisiones que limiten el acceso y la vista.El tráfico de personas ajenas es habitual en este tipo de espacios.

- Ambiente de trabajo. Aunque el hecho de que exista un espacio de trabajo colaborativo muchas veces es un punto a favor del coworking, la verdad es que no a todo el mundo le agrada estar en un ambiente donde no tiene mucha confianza con sus compañeros, o en el que reina un silencio que resulta incómodo.

- Competencia. En algunos casos, existen coworkings limitados en cuanto al número y al tipo de empresas que los componen. Sin embargo, no suele ser el caso de la mayoría.

Mientras que para algunos el trabajo colaborativo entre distintos profesionales puede resultar una fortaleza, para otros puede resultar una gran desventaja. Tener como compañeros de espacio a empresas competidoras o que podrían sustituir nuestros servicios, no genera un ambiente agradable.

- Menor interacción. Estudios recientes demuestran que la implementación de las oficinas abiertas, lejos de favorecer la colaboración, redunda en un menor nivel de interacción entre los empleados.

- Otros canales de comunicación. Una de las consecuencias de la desaparición de los cubículos es que la gente, ante la imposibilidad de tener diálogos más íntimos o privados, tiende a incrementar el uso de medios electrónicos para comunicarse, como el mail o el WhatsApp.

- Auriculares para todos. Otra consecuencia es el uso generalizado de los auriculares como una manera que tienen los empleados de no ser molestados por otros compañeros.