Lunes 24 de Febrero de 2020

Cama de pollo: un beneficio económico que se utiliza como fertilizante

Su uso está tomando importancia, sobre todo, en las zonas de producción de pollos de parrilla. Además, tiene efectos positivos sobre la fertilidad del suelo y sus condiciones biológicas

Cama de pollo: un beneficio económico que se utiliza como fertilizante
viernes 18 de octubre de 2019

La cama de pollo (CP) es un subproducto de la industria avícola de parrilleros, compuesta principalmente por un material seco que tiene la finalidad de absorber las excreciones de los pollos, de modo tal que se evita la formación de zonas húmedas que les puedan causar alguna enfermedad.

En la Argentina, esta mezcla está compuesta de cáscara de arroz, mientras en otros lugares también utilizan viruta o aserrín. La CP ya va mezclada con excrementos de los pollos, restos de alimentos, agua y plumas.

Su utilización como fertilizante de cultivos extensivos está tomando mayor importancia, sobre todo en aquellas zonas del país donde la producción de pollos parrilleros es alta. Su aplicación, además de tener efectos positivos sobre la fertilidad del suelo, también mejora las condiciones físicas y biológicas del mismo.

 

Aporte de nutrientes

Sabemos que los nutrientes que suelen limitar la producción de los cultivos son el nitrógeno (N) y el fósforo (P), ya que son dos de los nutrientes de mayor requerimiento por parte de la planta. Sin embargo, la deficiencia de los mismos puede ser atenuada mediante la aplicación de fertilizantes químicos o abonos orgánicos, como puede ser la cama de pollo. El aporte de esta última es muy variable y depende de la cantidad de crianzas que se hayan realizado sin recambiar el material.

Según los datos registrados en diferentes bibliografías, por cada 1.000 kg de CP se aplican entre 7,5 y 19 kg de N, y entre 6,3 y 8,4 kg de P. Al fertilizar el lote con 10 toneladas de cama de pollo por hectárea, se estarían aplicando aproximadamente unos 180 kg de N y unos 80 kg de P.

 

Equivalencias en UREA y SFT

El 46% de la urea –un fertilizante que se obtiene de la degradación de sustancias nitrogenadas en el organismo que se expulsan a través de la orina y del sudor– es nitrógeno; por lo tanto, en 100 kg de urea hay 46 kg de N. Entonces, aplicar 180 kg de N equivale a unos 540 kg de urea. Asimismo, el 20% del Superfosfato Triple (SFT) –un tipo de fertilizante a base de fósforo y calcio– es fósforo, por lo que cada 100 kg de STP hay 20 kg de P. De esa manera, la aplicación de 80 kg de P equivale a 495 kg de SPT. Así, diez toneladas de cama de pollo por hectárea equivalen a fertilizar con aproximadamente 550 kg de urea y 500 kg de SPT.

Sin embargo, no todo se aprovecha enseguida. La mayor parte de N, entre un 70% y un 80%, se encuentra en forma orgánica, por lo que su disponibilidad depende directamente del proceso de mineralización. El 30% restante se encuentra en forma inorgánica y se puede perder por volatilización. En consecuencia, del total de N aportado, queda disponible el 50% el primer año.

Con respecto al fósforo, se obtiene el mismo resultado con la diferencia de que, al ser un nutriente poco móvil y con menores riesgos de pérdida, el otro 50% queda disponible para más adelante.

Por este motivo, se genera un desbalance nutricional. Si bien la CP es una alternativa con buenos resultados, hay que tener ciertas consideraciones al momento de su aplicación. Si es el primer año dentro del lote, se pueden aplicar altas dosis; en cambio, si se hacen varias aplicaciones seguidas de CP, es probable que los niveles de P sean altos respecto a los del N; por eso, será necesario complementar con fertilización nitrogenada.

El uso de CP es una muy buena opción como recurso para fertilizar potreros, pero si esto se hace recurriendo al apoyo de un asesor de confianza las cosas se harán mejor y así sin duda los resultados serán más satisfactorios.