Lunes 24 de Febrero de 2020

Empresas familiares: cómo subsistir al paso de generaciones

De acuerdo a datos del Club Argentino de Negocios de Familia, un 25% de las empresas familiares pasa a la segunda generación, un 9% a la tercera y solo un 1% llega a más generaciones

Empresas familiares: cómo subsistir al paso de generaciones
lunes 30 de diciembre de 2019

Uno de los mayores desafíos que afrontan las pymes familiares es el traspaso hacia la siguiente generación. De acuerdo al Club Argentino de Negocios de Familia (CANF), el 25% de las pymes familiares consigue pasar a la segunda generación, mientras que el 9% lo hace a la tercera y solo el 1% subsiste a más generaciones.  

En nuestro país, un 80% de las compañías está compuesto por pequeñas y medianas empresas familiares, las cuales constituyen un 40% del PBI y un 70% de las fuentes de empleo de la Argentina. Esto es aún más visible en el noroeste del país, donde el 92% de las empresas son familiares, según datos de la CANF.

Pedro Cascales, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), explicó que “lo que las pequeñas y medianas empresas familiares necesitan es conseguir un management profesional y evitar la dificultad de seguir creciendo sin personal capacitado para asumir cada uno de los roles”, a la vez que señaló que “cuando la familia crece y todos quieren vivir de la empresa, hay que evaluar si ésta puede sostener toda esa estructura”.

En estos tiempos, al haberse extendido la vida de la primera generación, los hijos suelen ingresar a la empresa cuando los padres aún están ejerciendo; incluso, a veces, llega a haber tres generaciones en funciones al mismo tiempo, lo que hace que se generen cortocircuitos. 

En ese sentido, el director del CANF, Jorge Hambra, indicó que “lo que sucede especialmente con la tercera generación es que la acumulación de errores de la primera y la segunda hacen que la empresa, aparentemente consolidada, termine volando por los aires”.

En esa línea, Hambra manifestó que “el perfil psicológico del que funda una empresa puede resumirse como un ‘déjenme a mí’. Es una persona sumamente creativa, pero sin planes a futuro y muy personalista. El emprendedor no es un organizador prolijo, sino uno inspirado. Por eso, cuando la empresa crece y necesita procesos más ordenados, debe profesionalizarse”.

Según los especialistas, lo primero que tendría que hacer la segunda generación es orientar la visión de la empresa y los objetivos, a fin de definir hacia dónde quieren ir. Además, consideran que es importante la creación de un protocolo de familia que permita establecer cómo debe ser el ingreso y la capacitación de cada familiar.