Domingo 23 de Febrero de 2020

Revitalización urbana: el proyecto de Airbnb en Japón

La compañía internacional construyó una casa de madera en una pequeña ciudad japonesa alejada de los centros turísticos, cuyo principal propósito es la generación de ingresos para revitalizarla

Revitalización urbana: el proyecto de Airbnb en Japón
viernes 28 de septiembre de 2018

La firma internacional Airbnb construyó una vivienda de madera de cedro en Yoshino, una pequeña ciudad de Japón que está alejada de los centros turísticos, con el objetivo de brindar otra forma de sustento a sus habitantes.

Según un reporte de la compañía, la vivienda Yoshino Cedar House (YCH) ya recibió 346 turistas procedentes de treinta países. La suma total de las reservas, que comenzaron a tomarse hace más de un año, fue de 25.000 dólares, mientras que los visitantes que arribaron sin reservar aportaron US$50.000 extras.

Joe Gebbia, cofundador de Airbnb, explicó que “la hipótesis de trabajo que sirvió para dar rienda suelta a este proyecto sostenía que podíamos estimular regiones conectándolas a la red de Airbnb”. El dinero que recibe Airbnb, luego pasa a la comunidad. De esa forma, cada reserva o visita se transforma en un impulso económico para revitalizar la ciudad.     

De acuerdo a Airbnb, esta iniciativa constituye un enfoque novedoso que demuestra la responsabilidad social corporativa de la empresa, ya que utilizan los recursos disponibles para crear un nuevo impulso económico para la comunidad. A cambio, el proyecto no solo les otorga un buen marketing, sino que también les sirve como banco de prueba para nuevos modelos de negocios.

De esta manera, la compañía busca otorgar una solución ante la problemática de las pequeñas ciudades como Yoshino, que se reducen conforme envejecen sus habitantes. Por ese motivo, también es importante la difusión de la memoria cultural de la ciudad; atendiendo esto, Airbnb permite reservar distintas actividades.

Por otro lado, Gebbia contó que la mayor preocupación que tenían era que los anfitriones de Yoshino –el YCH se creó como una cooperativa, con 31 miembros de la ciudad que se distribuyen las responsabilidades de alojamiento– no pudieran comunicarse bien con los visitantes de todo el mundo para que la experiencia fuera óptima. Sin embargo, el idioma no parece ser un problema, ya que entre los anfitriones y los visitantes siempre hay alguien que es capaz de traducir.