Neuroliderazgo: cómo optimizar nuestro cerebro

El modelo I4, creado por la fundadora del Instituto About My Brain, Silvia Damiano, explica que los cuatro talentos que un neurolíder debe tener son: imaginación, inspiración, integración e intuición

Neuroliderazgo: cómo optimizar nuestro cerebro
martes 23 de octubre de 2018

Al manejarnos en un mundo VUCA –por las siglas en inglés de Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo–, donde las economías cambian fácilmente y todo acontece de forma instantánea, el liderazgo dentro de una organización es más importante que nunca, ya que afronta el desafío de empoderar a las personas.

En este contexto, lo que hace que un talento se destaque no es el conocimiento, sino sus ideas, sus pensamientos y su creatividad; es decir, pasamos de la era del conocimiento a la de la imaginación. A diferencia de la inteligencia temporal, donde prima el planeamiento estratégico, lo primordial en la inteligencia implícita es la intuición, el instinto y la capacidad de respuesta.

El modelo I4, creado por Silvia Damiano, fundadora del Instituto About My Brain, propone liderarse a uno mismo para después liderar a otros y, finalmente, poder liderar una organización. El mismo está compuesto por cuatro fases relacionadas a competencias fundamentales para cualquier compañía: rendimiento, colaboración, innovación y agilidad.

En la primera fase del modelo se analiza cómo funciona el cerebro y el cuerpo; en la segunda, se realizan encuestas de diagnóstico y evaluaciones, utilizando neuro-herramientas para incrementar la conciencia de las personas acerca de cómo actúan y sienten; en la tercera, se mantienen conversaciones de colaboración con distintos grupos de personas; y en la última etapa, se incorporan los hábitos deseados.

 

Los cuatro talentos de un neurolíder

- I de imaginación. Tan importante como el conocimiento, la imaginación es necesaria para afrontar la volatilidad y los cambios constantes.

- I de inspiración. Imprescindible para afrontar la incertidumbre. Es importante estar abierto a las ideas que tienen los demás, aunque sean profesionales de otras áreas. 

- I de integración. Ante la complejidad, es fundamental la integración para hallar conexiones entre las diferentes variables, para lo cual es clave contar con un cerebro equilibrado. 

- I de intuición. Ayudará frente a la ambigüedad, donde las secuencias lineales de causa-consecuencia ya no funcionan.

 

Formas de ejercitar las 4 I

- Llevar un diario. Antes de irse a dormir, ayuda preguntarse y responderse las siguientes preguntas: “¿Hoy pasó algo que me molestó?”, ¿cuál fue la situación?, ¿cómo reaccioné?, ¿qué pensé?, ¿cómo me sentí?”. Llevar un registro diario de estas cuestiones hará que puedas entender qué funciona para vos y qué no.

- Realizar una auditoría corporal. Muchas veces el cuerpo comunica cosas sin que lo deseemos. En ese sentido, el lenguaje corporal manifiesta nuestras emociones, por lo que es importante detenerse a observarlo.

- Integrar mente y cuerpo. Es fundamental para tener un sistema saludable e incrementar el rendimiento del cerebro. Además de descansar bien y tener una alimentación balanceada, también ayuda a la integración la meditación y el proponerse desafíos de habilidades manuales.

- Animarse a divagar. Para imaginar hay que estar curioso y menos racional. Es importante dejar que la cabeza te lleve a hacer esas conexiones que no harías con la mente lógica.

- Escuchar a tu intuición. La intuición envía mensajes desde el intestino, que es considerado el segundo cerebro. Por ello, es necesario aprender a escucharlo. Es recomendable realizar una desintoxicación cada tanto para limpiar el sistema digestivo.  

- Dejarse inspirar. Para poder adquirir la capacidad de inspirar a otros, primero debemos aprender a inspirarnos a nosotros mismos y desplegar toda nuestra pasión.  

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