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Andrea Grobocopatel: "Las mujeres lideramos de otra manera"

Andrea Grobocopatel: "Las mujeres lideramos de otra manera",

viernes 24 de junio de 2016

En el marco del ciclo audiovisual “Comunicándonos en Diario Agroempresario”, entrevistamos a Andrea Grobocopatel, una economista que fundó junto a su padre y sus hermanos el Grupo Los Grobo, del cual es vicepresidenta. Además, es presidenta de Los Grobo SGR (Sociedad de Garantía Recíproca). En 2012, creó la fundación FLOR (Fundación Liderazgos y Organizaciones Responsables), cuyo objetivo es trabajar con personas que compartan y promuevan los valores que consideran necesarios para la construcción de una sociedad mejor, haciendo un especial énfasis en el liderazgo de la mujer.

 

¿Cuál es la situación, hoy, de la mujer en el agronegocio? ¿Dónde está? ¿Dónde se visibiliza?

 

Somos muy buenas acompañando, de alguna manera observando, complementando, pero no estamos tan visibles ni somos protagonistas en muchos aspectos. No creo que sea algo que ocurra en el sector agropecuario nada más. Las mujeres, por un tema de creencias, por un tema del contexto de educación, muchas veces nos corremos del lugar de protagonistas y nos quedamos acompañando.

 

En el sector tenemos una persona como Pilu Giraudo, que tuvo un papel central conduciendo y referenciando una organización como AAPRESID. ¿Es casual o es parte de esta construcción de un lugar distinto para la mujer?

 

Pilu ha sido un gran ejemplo que muestra otro estilo de liderazgo, otro estilo de comunicación, que no es ni mejor ni peor, sino diferente y muy íntegro, muy especial, y creo que ese es un cambio que se está dando. Por eso, yo hace algún tiempo armé una fundación que trabaja para que haya más mujeres en lugares de decisión, y ayudarlas a que se den cuenta de que tienen que ser más protagonistas.

 

Y además de Pilu, ¿qué mujer podrías marcarnos como un ejemplo como bueno, un punto de inflexión en la inserción del género en la cadena agro?

 

Conozco muchas mujeres, muchas dueñas de campos. Lo que falta es darles visibilidad, mostrarlas y ayudarlas a ver lo importante que es contagiar a otras para que participen y complementen la toma de decisiones. Yo creo que lo más importante es cuando vos tenés en mesas de decisión distintas personas de diferentes géneros, de diversas culturas, o personas con discapacidad, ya que las decisiones que se tomen son más sustentables en el tiempo por haber contemplado más grupos de interés.

 

Seguís perteneciendo al grupo “Los Grobo”. Durante muchos años tuviste un papel ejecutivo importante ahí. ¿Cuál fue tu percepción de la relación con los hombres en el día a día empresarial? ¿Sentís que como mujer hay una brecha o que hay un trato distinto?

 

Yo creo que sí, que funcionamos diferente porque fuimos educados de manera diferente. Creo que eso es lo que tenemos que tratar de cambiar. Los hombres deben colaborar en las tareas del hogar al igual que la mujer. Eso daría lugar a que la mujer pueda desarrollarse profesionalmente y no  que crea que no tiene tiempo porque tiene que estar atendiendo a sus hijos o la casa. En cuanto a los negocios, en aquél momento pensé que no era buena líder porque funcionaba de otra manera. Con el tiempo y con los años, me di cuenta que las mujeres lideramos de otra manera y que no tenemos que imitar a los hombres.

 

¿Y vos creés que la participación de la mujer, digamos de alguna manera se puede inducir o promover o debería ser algo que surge espontáneamente, porque sí?

 

Tendría que ser porque sí, pero lo que pasa es que las estadísticas nos muestran que no es así. Entonces, creo que hay que colaborar para que el cambio suceda, si es que creemos que es positivo. Como yo creo que lo es, estoy promoviendo ese cambio desde distintos lugares, desde ir a dar conferencias, desde escribir el libro “Pasión por hacer”, desde el lugar que me convoquen estoy tratando de ayudar a que haya más mujeres que se den cuenta que es posible tener una familia, tener su casa, sentirse bien con uno mismo, y además trabajar.

En la fundación FLOR tenemos dos tipos de programas. Uno de ellos es “Cosas de Mujeres”, que está orientado a las mujeres del interior que terminaron de educar a sus hijos y se dan cuenta de que quieren hacer otras cosas. Este programa las ayuda a llevar adelante sus sueños o proyectos.  El otro es “Mujeres en Decisión”,  que se da en Buenos Aires, y se focaliza en mujeres que ya están tomando decisiones, que tienen gente a cargo, que están en empresas o que son dueñas de empresas, y que tienen que formalizar de alguna manera las buenas prácticas de gobierno de sus organizaciones, lo que es tener un directorio.

 

En el ejercicio de la política existe un cupo femenino. ¿Vos creés que eso se podría llevar al ámbito privado?

 

Yo creo que tiene que haber cupos por un tiempo, pero no sólo para mujeres, sino para la diversidad. Yo digo que tiene que haber una cuota en los directorios, en los consejos de administración, en las organizaciones para que tengan diversidad. Yo diría que el cuarenta por ciento de cualquier mesa de decisión tiene que contemplar la diversidad.

 

Si vos tenés diez candidatos y hay ocho que son excelentes y son del mismo género, sean mujeres o varones, y resulta que tenés que descartar a dos por un tema de cupo, y tenés que traer a otros dos que no son tan buenos solamente porque son mujeres, ¿eso es justo?

 

Lo mejor es la meritocracia, es tomar los que son los mejores para cada puesto. Lo que  yo estoy haciendo es fomentar que en esa postulación no haya sólo dos mujeres, sino que haya diez. Quiero preparar a las mujeres, empoderarlas, ayudarlas a que se den cuenta de que tienen que mostrarse, que tienen que negociar, que tienen que participar.