Enoturismo: el crecimiento de la oferta en América Latina

Aunque Europa continúa siendo líder en el segmento, cada vez son más las ofertas de este lado del continente, especialmente en la Argentina, Uruguay y Chile

Enoturismo: el crecimiento de la oferta en América Latina
miércoles 09 de enero de 2019

La gastronomía tiene un papel cada vez más preponderante en el turismo. Prueba de ello es el crecimiento del enoturismo en Latinoamérica, ya que aunque Europa sigue siendo líder en el rubro, cada vez son más las ofertas de este lado del continente, especialmente en la Argentina, Uruguay y Chile.

Se conoce como turismo enológico a aquellas excursiones en las que se realizan actividades que tienen relación con la industria del vino dentro de un tour, que abarca desde el recorrido por bodegas o zonas vitivinícolas hasta degustaciones de distintas variedades de vinos.

La provincia de Mendoza es reconocida desde 2005 como una de las Grandes Capitales Mundiales del Vino, ya que en ella se producen más del 70% de los vinos de la Argentina. Cuna del malbec, esta provincia ofrece distintos tours por bodegas de la zona, entre las que se destacan: López, Viniterra, Cavas Don Arturo, Visitandes, Cavas de Weinert o Carmine Granata.

Los tours en Mendoza suelen incluir la visita a dos de las bodegas mencionadas anteriormente, además de un recorrido por los viñedos para conocer cuáles son las técnicas agrícolas utilizadas en las regiones andinas. Asimismo, se ofrece una degustación de vinos. Todas estas actividades se realizan con la guía de un sommelier.

 

Teniendo en cuenta su cantidad de habitantes, Uruguay es uno de los países latinoamericanos que más turistas internacionales recibe. Esto se debe, en gran parte, a su amplia oferta de actividades. A pocos kilómetros de su capital Montevideo, hay varias bodegas que se pueden visitar: Artensana, Antigua Stagnari, Juanico, Marichal, Spinoglio o Pizzorno. El tour incluye la cata de cuatro tipos de vinos de media y alta gama –la variedad estrella es el tinto tannat, que se produce casi con exclusividad en este país–  y una degustación de fiambres de la zona.

En Chile, particularmente en Santiago –su capital–, también se pueden realizar visitas a reconocidas bodegas, como Concha y Toro. Allí, no solo se pueden recorrer los jardines y el exterior de la casa de verano de la familia, sino también disfrutar de una increíble vista panorámica del Valle del Maipo mientras se degusta un buen vino, como el icónico Casillero del Diablo que, aunque se produjo por primera vez en 1883, se volvió popular en la década del treinta cuando el fundador de la bodega, Melchor de Santiago Concha y Toro, dijo que la misma estaba custodiada por el mismísimo diablo.

 

Aunque son menos conocidos, los vinos de Perú y México cada vez son más buscados por su calidad. En el primer caso, la región vinícola por excelencia es la ciudad de Ica, cuyos tours no solo ofrecen una visita a una bodega artesanal para conocer el proceso de fabricación del vino, sino también un recorrido por la Plaza de Armas o las casonas antiguas de estilo colonial.

Por último, en la localidad mexicana de Bernal, en el estado de Querétaro, se puede realizar una visita a la bodega Puerta del Lobo, donde se pueden degustar sus vinos y descubrir el proceso de elaboración de los mismos. Cabe mencionar que esta bodega forma parte de un tour más grande que incluye un recorrido por el pueblo y la apreciación de la Peña de Bernal, que es un monolito –bloque de piedra de gran tamaño conformado por una sola pieza– de 2.150 metros de altura, uno de los más grandes del mundo.

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