Un empresario argentino apuesta por un nuevo método de fracking eléctrico

El multimillonario Alejandro Bulgheroni está financiando un mecanismo de fracturación hidráulica que promete ser más limpio y transformar la industria

Un empresario argentino apuesta por un nuevo método de fracking eléctrico
sábado 02 de febrero de 2019

El empresario e ingeniero argentino Alejandro Bulgheroni, quien a sus 76 años ostenta una fortuna estimada en 3.500 millones de dólares, tomó la decisión de financiar un método de fracking (fracturación hidráulica), que podría ser más limpio y transformar la industria, mediante el uso de electricidad.

Luego de dedicarse durante 53 años al negocio del gas y del petróleo, Bulgheroni se mudó a Uruguay, donde construyó en la región costera de Garzón el molino de aceite de oliva “Colinas de Garzón”, la “Bodega Garzón” y un club de golf llamado PGA Preferred Tajamares. Con el paso del tiempo, también comenzó a apostar por energías renovables, como la eólica, porque fue desarrollando cierto amor por la producción de energías sostenibles.

“Cada una de las industrias en las que trabajo tiene una historia muy especial. Mi principal pasión es el negocio petrolero. Conozco los diferentes pozos por número y todas las áreas de producción. Siempre le presté mucha atención a los detalles, en lugar de estudiar solo los elementos estratégicos. Creo que para entender un negocio, tenés que trabajar dentro de él y entender cómo funciona desde el primer día. Todo es cuestión de dedicarle tiempo, que es el recurso más difícil de administrar”, afirmó el petrolero.

Debido a su pasión por la energía sustentable, patentó una nueva técnica de fracking que se distingue del resto porque emplea electricidad. Para quienes no lo saben, el fracking, es una tecnología de perforación petrolera que rompe las capas de roca con agua a alta presión, donde los pozos profundos –que en oportunidades alcanzan miles de pies en profundidad para entrar en contacto con la roca de la capa superior–, permiten que la inyección de fluido a alta presión rompa la lutita, liberando el petróleo que se encuentra por debajo para su recolección. Esta técnica, controvertida para muchos, ha sido objeto de críticas por lo perjudicial que puede ser para la salud humana y el medioambiente, al causar desde temblores en el suelo, hasta la contaminación del agua subterránea en las áreas de perforación.

“Hace quince años pensé que sabía mucho sobre el negocio del petróleo y el gas, pero no estaba muy informado acerca de la fracción de esquisto, así que comencé a estudiar y me dispuse a diseñar equipos de fracking impulsados mediante electricidad”, detalló Bulgheroni.

Desde el taladro a la inyección del fluido y la recolección del petróleo, los mecanismos electrificados funcionan a partir de la energía producida por una turbina alimentada por el gas natural que se libera durante el proceso de fracking, que se redirige desde el campo de perforación al proceso en vez de quemarse como desecho.

“No usamos ningún tipo de aceite para producir la energía, todo se hace de forma eléctrica. En la actualidad, tenemos 21 patentes en el proceso. Después de tantos años en la industria, surgió algo nuevo que es emocionante. Ahora, estamos buscando de qué maneras podemos mejorar y expandir el proceso”, anticipó el argentino.

Por otra parte, Bulgheroni insistió en que gracias a los avances de la tecnología, se pudo llevar a cabo este nuevo método electrificado. “El proceso tiene que ver con la unión de la economía y la tecnología. Cuando comenzamos a investigar el poder de la arena, era muy caro: costaba alrededor de seis millones de dólares por megavatio. Hoy cuesta 600 mil. La tecnología nos dio la posibilidad de hacer molinos de energía más grandes y eficientes, que producen una buena electricidad a una velocidad de viento muy baja”, declaró.

Si bien la quema de combustibles no fósiles hace que el fracking electrificado sea más amigable con el medioambiente, algunos especialistas sostienen que de todas maneras sigue siendo riesgoso. Según el presidente del Departamento de Geociencias de la Universidad Estatal de Boise (Estados Unidos), James McNamara, el fracking es una práctica peligrosa, que no importa si se hace con electricidad o no.

“La verdadera amenaza se centra en la calidad del agua. En primer lugar, la liberación forzada de petróleo podría permitir que se filtre en un suministro de agua. Además, aunque consideramos el fracking como romper rocas más suaves con agua, es un proceso que no utiliza solamente este material, de modo que el fluido de fracking real es un cóctel químico de varios compuestos hidráulicos”, aseguró el profesor. Asimismo, indicó que cada vez que se emplea esta práctica, los habitantes de distintas ciudades experimentan una especie de pequeños terremotos, ya que cuando una roca en una superficie profunda se rompe, se producen fenómenos que alteran su vida cotidiana.

Consciente de la reputación de la práctica y sus detractores, Bulgheroni agregó que todavía está trabajando para poder implementar técnicas menos dañinas, aunque, de todas formas, asegura que teniendo en cuenta que el futuro que está construyendo está destinado a sus hijos y nietos, cree que la única solución posible para la convivencia entre las necesidades energéticas y las preocupaciones ecológicas es la investigación y el estudio constante.

“Debemos seguir usando la tecnología para mejorar la eficiencia. Así, vamos a usar menos energía y reduciremos la necesidad de generarla. Seguir avanzando es lo que nos va a permitir desarrollar una energía más limpia y eficiente”, concluyó.

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