Martes 04 de Agosto de 2020
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Especias: un sector que viene en alza y genera importantes ganancias

Las hojas de té, el orégano, el pimentón y el chimichurri argentinos son muy bien recibidos por el público internacional. El segmento podría llegar a generar ingresos de US$16.000 millones en 2019

Especias: un sector que viene en alza y genera importantes ganancias
martes 26 de febrero de 2019

En los últimos años, un gran número de empresas locales comenzaron a exportar condimentos, hierbas aromáticas y aderezos con sello argentino hacia el exterior, generando un importante negocio. Si bien nuestra participación en el sector todavía es menor en comparación a otras naciones, la realidad es que viene en alza. Según estudios, podría generar ingresos de hasta 16 mil millones de dólares en 2019.

El comercio de especias fue fundamental para el desarrollo de algunas de las civilizaciones más famosas de la historia. Los registros de la actividad datan del período Neolítico, hace cinco mil años, cuando la “ruta del incienso” se hizo indispensable para establecer las economías de la Antigua Grecia y el Imperio Romano. Además, debido al interés de alcanzar las costas de la India –uno de los principales referentes del segmento– fue que se terminó descubriendo América en 1942.

De acuerdo con el Observatorio de la Complejidad Económica (OEC) del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), la exportación de salsas, condimentos y especias genera alrededor de nueve mil millones de dólares anuales. Los mayores exportadores son: Estados Unidos (US$1.250 millones), China (US$773 millones), Alemania (US$709 millones), Italia (US$575 millones) y Tailandia (US$527 millones). A su vez, los que más importan: son Estados Unidos (US$ 987 millones), Gran Bretaña (US$618 millones), Canadá (US$476 millones), Francia (US$435 millones) y Alemania (US$396 millones).

Este año significará un año de crecimiento del sector en la Argentina, ya que cada vez son más las compañías que animan a lanzarse hacia mercado internacional. “Queremos seguir sensibilizando empresas para que se animen a salir, fortaleciendo las exportaciones como eje de la política productiva y motor de crecimiento”, aseguró Alejandro Wagner, director de Coordinación General de Comercio Internacional de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional.

Una de las grandes estrellas es el chimichurri, que aunque en un principio se exportaba para aquellos nostálgicos que dejaron el país y querían sentirse cerca, en la actualidad sumó muchos adeptos alrededor del mundo y se ofrece como complemento de la carne argentina con gran aceptación.

La firma rionegrina Arytza –que se especializa en aderezos húmedos elaborados sin aditivos químicos para su conservación– es de las que más está sobresaliendo. Según datos oficiales, la empresa exporta el 10% de lo que produce a Alemania, Estados Unidos, Inglaterra y Paraguay, con resultados muy positivos.

“Todavía es poco, pero tenemos en cuenta que en el mercado interno nos va muy bien y que siempre es importante explorar el mundo. Por suerte, en todos los lugares donde entramos fuimos creciendo. Los productos más buscados son el chimichurri y su variedad más picante, luego aparecen el resto de los aderezos, aunque depende mucho del lugar. A Paraguay mandamos todo lo que tenemos, en cambio a Alemania o Inglaterra enviamos chimichurri o algo que haga referencia al país”, indicó Leonardo Melo, fundador de la marca junto con Mariano Carballo.

Por su parte, la compañía fundada en 2002 por Guillermo García, Prosabores, es una de las líderes en el segmento de los condimentos deshidratados, con exportaciones a España, Francia e Israel y planes de arribar a Uruguay, Ecuador y Perú.

“Lo que hacemos es una inversión a largo plazo, que no tiene que ver con el tipo de cambio, ya que vamos construyendo un vínculo con el cliente, que genera la aceptación de un producto que quizás no era muy conocido”, detalló García, quien inició su emprendimiento con el dinero que había recibido de una indemnización a causa de la crisis del 2001.

Enfocado en expandirse por Latinoamérica, García ratificó que la región está teniendo cada vez más trascendencia. “Nuestra cartera habitual de clientes estaba enfocada tradicionalmente en Europa, ya que por las regulaciones y las dificultades burocráticas nos resultaba complicado acceder a Paraguay. Al tener una cartera de productos amplia, países de la región exigen diversas tarifas arancelarias. Por suerte es algo que está empezando a cambiar”, comentó.

La Argentina se ubica en la séptima posición entre los mayores productores mundiales de té, por detrás de China (28% del total), India (25%), Kenia (10%), Sri Lanka (9%), Turquía (6%) y Vietnam (5%). A nivel local (7%), se producen cerca de 4,7 toneladas, de las cuales el 75% corresponde a té negro, mientras que el otro 25% es mayoritariamente té verde. De acuerdo a datos de la Secretaría de Agroindustria, el país es el principal proveedor en Estados Unidos (75% de lo exportado), aunque también se destina una parte a Chile (7%), Polonia (2,9%), India (2,3%), Rusia (2%), Alemania (1,7%), Perú y Gran Bretaña (1,2%).

Con materias primas cultivadas en la Patagonia, la marca Il Monde del Chá, originaria de Puerto Madryn, viene intentando hacerse un lugar en el mercado. Creada por dos ginecólogos fueguinos, Carolina Manfredi y Francisco Slavutsky, el principal objetivo de la firma es descentralizar el sector, donde solo cinco compañías representan el 65% de las exportaciones totales.

“Decidimos establecernos en Puerto Madryn porque aquí el té tiene un trasfondo cultural muy importante y cada vez que quería comprarlo me daba cuenta que no había ninguna marca local”, confiesa Manfredi, al señalar que una de las principales tradiciones en esta ciudad chubutense –establecida por los colonos que se instalaron en la zona en 1865– es tomar té galés por la tarde.

Si bien la internalización todavía es una asignatura pendiente, quieren arribar en breve a Chile, Brasil y Uruguay. Asimismo, están trabajando para conseguir la certificación Kosher, porque podría facilitar la apertura hacia Israel y Estados Unidos, donde se concentran las mayores comunidades judías del planeta.

“Apuntamos al segmento gourmet. No nos interesa exportar volumen, ya que recién estamos comenzando el camino de conseguir clientes. Aun no pudimos ser invitados a misiones internacionales que permiten mostrar productos en otros países, aunque sé que algún día lo lograremos”, concluyó la fundadora.