Cerveza con sello barilochense

La ciudad rionegrina cuenta con una amplia y variada ruta de la cerveza, donde se pueden probar variedades únicas elaboradas con lúpulo patagónico rojo, rosa mosqueta, hibiscus o frambuesa

Cerveza con sello barilochense
miércoles 13 de marzo de 2019

Para los amantes de la cerveza artesanal, Bariloche es la ciudad a visitar. Además de contar con la mayor cantidad de cervecerías per cápita del país, los productores locales se destacan por la búsqueda constante de nuevos sabores que se distinguen por la calidad de su agua y la presencia de lúpulos típicos de la región. Desde las clásicas IPAS, se ofrecen variedades hechas con lúpulo patagónico rojo, rosa mosqueta, hibiscus y hasta frambuesa.

Entre el 17 y el 21 de febrero de este año, se desarrolló por primera vez la Fiesta de la Cerveza Artesanal, con vistas a crear una verdadera “Ruta de la Cerveza” de cara al futuro. Aquí, se observó todo el potencial del lugar para convertirse en la capital nacional de esta bebida, que día a día suma más y más adeptos.

“En noviembre de 2018 decidimos organizar la fiesta y convocar a todas las cervecerías para de acá a tres años esto sea un gran fiestón. Lo que sucede a nivel mundial es lo mismo que nos pasa a nosotros: los amantes de las cerveza hoy conocen muy bien lo que están tomando y sus características”, explica Guillermo Perticara, uno de los fundadores de la cervecería Konna, con más de siete años de presencia en la ciudad.

En el evento, el socio y gerente general de Blest, Franco Lapenna aseguró que si bien la cerveza artesanal está de moda, se produjo un cambio muy importante en las formas de consumo. “La mayoría de los cerveceros estamos haciendo un producto muy bueno, que puede gustar o no, pero tiene una calidad muy superior a la de antes y eso es algo que el consumidor te lo hace saber”, afirmó.

Durante la cita, se presentaron dos novedades que seguramente marcarán tendencia, que son la Patagonia Pale de Duham, la primera cerveza de lúpulo patagónico rojo, y Patagonia Salvaje, la primera hecha con ingredientes 100% patagónicos, creada por científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Para conocer un poco mejor las propuestas de la ciudad, te presentamos cuatro cervecerías típicas donde degustar sabores únicos:

1) Blest: la empresa fundada por Julio Migoya y Nicolás Silin en 1989 es uno de los grandes exponentes de la cerveza artesanal a nivel local y nacional, con más de diez franquicias en distintas provincias.

“Tras un retiro voluntario en la década de los noventa, se les ocurrió empezar a experimentar con cerveza artesanal, sin insumos, sin conocimiento sobre lúpulos y sin cebada malteada. Arrancaron el emprendimiento en El Trébol, diseñaron ollas de cocción y más adelante trataron de comercializar lo que hacían. Al principio fue muy difícil porque nadie conocía de qué se trataba y no sabían si el producto era bueno o malo. Eran los primeros cerveceros del país: arrancaron con una Pilsen básica e hicieron la primera bock argentina”, confiesa Ignacio Mochnacz, brewmaster de la firma.

Si bien en 1996 abrieron un local en el kilómetro 11 de la Avenida Bustillo, que se mantuvo activo hasta noviembre de 2015, su brewpub se encuentra en el kilómetro 4, donde se ofrecen once estilos diversos, entre los que se destacan stouch, scotch, frambuesa y honey. Mochnacz, quien se encarga de la producción, admite que constantemente están tratando de generar nuevos estilos y que, entre este año y el anterior, elaboraron una nueva variedad con la levadura patagónica S. Eubayanus, en el marco del proyecto “Patagonia Salvaje”, junto con el Conicet.

“Por dos años, quienes integramos la Cámara de Cerveceros de Bariloche tenemos uso exclusivo de esta levadura a nivel comercial por el hecho de haber apoyado la iniciativa. La idea es que después pueda expandirse a nivel nacional, para tener un producto 100% argentino con cebada, lúpulo y levadura patagónicas”, alega.

 

2) La Cruz: con una identidad de estilo inglés, donde se destacan cervezas con mucho carácter y cuerpo, elaboradas con maltas argentinas, alemanas y belgas, desde su surgimiento en 2012, la cervecería La Cruz (Nilpi 789), no paró de crecer, hasta convertirse en el clásico del público barilochense que es en la actualidad. Con una producción de 30 mil litros mensuales, distribuyen sus productos a diversos puntos del país.

Desde la fábrica, Simon Ocampo describe que para cada etapa del año elaboran alguna bebida novedosa, para no aburrir a los consumidores. “Para el otoño planeamos hacer una scotch, que es una cerveza escocesa con bajo agregado de lúpulo, muy alcohólica y de un perfil amaderado con frutos secos, una doble IPA y una honey. Para el invierno, tenemos una robus porter, que es como una doble porter con una mayor concentración de grano, que lleva más cantidad de azúcares y alcohol y presenta un sabor más fuerte”, relata.

 

3) Berlina: creada por los hermanos Bruno, Guido y Franco Ferrari, Berlina es considerada por muchos como la musa inspiradora de los maestros cerveceros. Con casi quince años en el mercado, sus fundadores realizan dos o tres cocciones por temporada desde su fábrica en Colonia Suiza.

Berlina abrió su primer brewbar en 2005 en el kilómetro 12 de la Avenida Bustillo y mantuvo su producción allí hasta que a fines de 2012 se mudaron a Colonia Suiza, desde donde envasan y distribuyen a distintas provincias.

Aquí, se ofrecen 18 estilos diferentes, que van de las clásicas IPAS, a sabores nuevos e innovadores caracterizados por cada estación del año. A lo largo de su historia, desarrollaron más de cien estilos, de los cuales se pueden conseguir las choco beers que elaboraron en colaboración con la chocolatería local, Rapanui, y las pumpkin ale, que incluyen calabaza y canela.

“Queremos llevar una embajada de Bariloche a cada lugar donde vamos”, proponen sus creadores.

 

4) Gilbert: construida sobre la entrada de un viejo establo de 1930, Gilbert (Barrio Las Cartas, kilómetro 24 del Circuito Chico) propone un concepto de cerveza totalmente diferente y novedoso.

“Trabajaba con turismo estudiantil y a la tarde me quedaba un hueco de tiempo libre. Me habían comentado como se hacía la cerveza artesanal y tenía cerca una empresa que me vendía todo lo necesario para probar. Al principio me salía una cerveza con color a café con leche porque hervía el agua antes y no sabía bien la temperatura”, confiesa Alejandro Gilbert, quien luego de que su hijo Tomás empezara a estudiar cómo hacer cerveza, adquirió el espacio en el que hoy se encuentra la firma que lleva el nombre familiar, donde se ocupa de la parte gastronómica.

Aquí, se ofrecen siete estilos que van rotando y tres cervezas fijas (IPA, APA y Stout). “Nos visita mucha gente de turismo que no está empapada con la cerveza artesanal, por eso proponemos que vengan a vivir esta experiencia”, concluye Tomás Gilbert.

PERSONALIZAR

Elegí tu provincia para mostrar en la página principal: