Viernes 06 de Diciembre de 2019
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Playadito: la cooperativa yerbatera que no le teme a los gigantes del mercado

La firma creada en 1926 por un grupo de inmigrantes alemanes, cuya planta de producción está en Corrientes, se impuso entre las preferidas del público

Playadito: la cooperativa yerbatera que no le teme a los gigantes del mercado
viernes 08 de noviembre de 2019

Se podría afirmar que el mercado de la industria yerbatera en la Argentina está dominado por una serie de grandes marcas entre las que se destacan Rosamonte, Taragüi, Amanda, Nobleza Gaucha y CBSé. Sin embargo, desde hace algunos años, la firma Playadito, perteneciente a la Cooperativa Liebig, fundada por un grupo de inmigrantes alemanes en 1926 que llegaron al país tras la Primera Guerra Mundial, viene creciendo a pasos agigantados, logrando establecerse entre las preferidas del público.  

La cooperativa integrada por 130 productores agrícolas asociados, se dedica al procesamiento, comercialización y distribución de yerba mate a nivel nacional, aunque también desarrolla actividades relacionadas con la producción ganadera, forestal y apícola. Su titular desde hace casi una década es Ricardo Handziak, al tiempo que su gerente general hace alrededor de treinta años es Gustavo Quatrín.

Tanto Handziak como Quatrín creen que el crecimiento alcanzado en el último período se debe a la implementación de cinco estrategias de posicionamiento que lograron diferenciar su producto del de la competencia. Las mismas son:

1) Transformar las crisis en oportunidades: los integrantes del consejo directivo señalan que el presente auspicioso está relacionado con cómo sobrellevaron tres grandes crisis, a través de tres generaciones de socios en sus casi cien años de historia.

La primera fue la de Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, que originó la cooperativa, cuando sus fundadores emigraron a la Argentina en grupos organizados desde las ciudades de Karlsruhe y Pforzhein. La segunda fue una de las crisis cíclicas de precios de materia prima que se desarrolló en 1979, cuando los hijos de los fundadores instalaron un molino para llegar directamente al consumidor con un producto elaborado. Mientras que la tercera fue la amenaza al liderazgo regional, en 1995, que coincidió con un período de sobreoferta de materia prima y precios bajos. Fue en ese momento cuando Playadito decidió apostar a las grandes ligas y establecerse a nivel nacional.

Desde la empresa aseguran que supieron transformar las crisis en oportunidades y gracias a una gran gestión –y también algo de buena suerte- lograron resultados inimaginables. Si bien las limitaciones en relación al presupuesto significaron un importante impedimento al inicio del emprendimiento, en todo momento contaron con personal calificado para llevar adelante los objetivos.

2) Tomar buenas decisiones: una de las mayores virtudes de Playadito es que sus socios saben tomar decisiones por el bien de la compañía, dejando de lado diferencias o cuestiones vinculadas al ego.

Durante la Segunda Guerra Mundial la comisión directiva tenía simpatizantes de los dos lados de la contienda y para apaciguar la grieta se puso como presidente a una figura neutral. De hecho, a Quatrín lo enviaron a hacer un Master in Business Administration en el IAE Pilar hace más de veinte años, distrayéndolo de asuntos muy importantes.

3) Enfocarse en la calidad: desde Playadito se concibe el negocio yerbatero de una forma similar al petrolero o el vitivinícola: los consumidores pagarán el doble o el triple sin regañarse si el producto posee una calidad que lo amerita. Como en la yerba la diferencia de precios no es tan grande, la cooperativa entiende que es clave para atraer consumidores nuevos o quitárselos a algún competidor.

4) Invertir siempre: según Quatrín, en el negocio de la yerba mate es necesario invertir mucho y constantemente, ya que por cada peso que se quiere facturar el día de mañana se debe invertir un peso hoy en galpones o en stock. “El consumidor quiere por lo menos un año de estacionamiento de la yerba”, declara.

Handziak, por su parte, agrega: “Tenemos mucho dinero invertido en materia prima. Quizás uno llega a la fábrica y queda impresionado por los galpones, pero la relación en inversión es de 9 a 1; solo el 10% de la inversión va para el galpón. El 90% está en la yerba, canchada –es decir, con un primer secado-, que tenemos en stock”.

5) Publicidad no tradicional: la marca fue estableciéndose entre el público sin necesidad de megainversiones publicitarias. La comisión directiva realizó un trabajo de hormiga, con fuerte presencia en el interior, participando de ferias o fiestas populares.

 

Datos complementarios

- La Cooperativa Liebig fue fundada en 1926. Actualmente cuenta con 130 productores de Misiones y Corrientes.

- La empresa se hizo fuerte con la marca Playadito, cuyo nombre se inspiró en un paraje cerca del pueblo de Liebig, en Corrientes, conocido por la forma plana de su terreno.

- En los últimos años acumuló un crecimiento del 14%. Actualmente es la segunda yerbatera del país, detrás de Las Marías (Taragüí y Unión), con una participación en el mercado del 12%.