Miel: caracterización de distintas variedades

Investigadores del INTA y el INTI, así como de universidades y gobiernos provinciales, trabajan en la caracterización de más de 80 variedades

Miel: caracterización de distintas variedades
jueves 14 de junio de 2018

Son muchas las oportunidades que ofrecen las distintas variedades de mieles para los apicultores argentinos. Por eso, especialistas del Programa Nacional Apícola del INTA (Proapi), del INTI, de universidades y de gobiernos provinciales trabajan en la caracterización de más de 80 variedades que se pueden conseguir y consumir en el país, en base a sus particularidades físico-químicas y su determinación floral y sensorial.

Laura Gurini, especialista en caracterización de mieles del INTA, sostuvo que “no hay una miel que sea igual a otra, y es por esto que en el mercado se pueden encontrar mieles con diferentes características de color, aroma y gusto”, aunque aclaró que “lo que las diferencia es el origen botánico del que provino el néctar que utilizó la abeja, es decir, las flores que visitó para producir la miel”.

Por ese motivo, Gurini consideró que es muy importante conocer los tipos de miel que hay en cada zona, ya que esto permitirá agregar valor a través de la comercialización en forma diferenciada. “Es necesario contar con información generada en el país acerca de las características de nuestras mieles, ya que la información que dio origen a las resoluciones anteriores se apoya en las características de mieles europeas”, indicó.

En lo que respecta a las preferencias de los consumidores, la especialista sostuvo que “las mieles de Citrus son muy apreciadas por su olor, a las de Eucalyptus se le atribuyen propiedades medicinales”, mientras que “las de praderas son solicitadas porque son más conocidas y se consiguen en la mayoría de los supermercados”

Generalmente, los consumidores tienden a creer que las mieles más claras son de mejor calidad que las oscuras. Sin embargo, Gurini señaló que “el color o el olor no modifican las cualidades del producto”, por lo que “todas son buenas”.

La especialista explicó que las mieles de flores son fabricadas por las abejas gracias al néctar de las mismas, mientras que las de mielada no contienen polen y se originan mediante secreciones de algunas plantas o excreciones de insectos que se nutren de savia.

En ese sentido, expresó que “las mieles de mielada son más densas, más oscuras y contienen mayor cantidad de minerales. No se cristalizan o lo hacen muy lentamente y en ellas predominan azúcares como la erlosa y melecitosa, que no están presentes en las mieles de flores”.

Actualmente, en la Argentina hay 22 tipos de mieles distintas que cuentan con avances en sus estudios de caracterización: quebracho colorado, atamisqui, algarrobo, abrepuño, flor azul, piquillín, caldén, aliso de río, alfalfa, mistol, tréboles, caá-tay, eucaliptus, neneo, citrus, girasol, radal, limón de Tucumán, chilca, y miel de pradera, de delta y de monte.

El Ministerio de Agroindustria de la Nación, mediante la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía y la Dirección Nacional de Alimentos y Bebidas, en conjunto con el Proapi, trabaja en la creación de una guía que sirva como instrumento para obtener conocimientos acerca de las particularidades de las mieles. “Necesitábamos desarrollar una metodología de análisis consensuada con todos los grupos de investigadores que trabajen en la caracterización de mieles para que sea la misma en todo el país”, concluyó.

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