Miércoles 30 de Septiembre de 2020
Fate

Pura Frutta: una propuesta hecha con fruta real y sin conservantes

Desde 2013, la firma produce jugos hechos a base de frutas de la Patagonia, elaborados sin conservantes, azúcares ni concentrados

Pura Frutta: una propuesta hecha con fruta real y sin conservantes
lunes 30 de marzo de 2020
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acido en Neuquén, Martín Carro es un ingeniero industrial que descubrió en Río de Janeiro lo grande que podía llegar a ser el mercado de los jugos frutales en la Argentina. Fue en Brasil donde también conoció a su socio, José Carlos Molestina, un ecuatoriano que había estudiado en Buenos Aires que, durante sus días como universitario, no había podido encontrar una alternativa similar a la que ofrecen en los países tropicales.

Fue así como se originó Pura Frutta hace siete años, con el objetivo de producir jugos hechos a base de frutas de la Patagonia, elaborados sin conservantes, azúcares o concentrados.

El emprendimiento inició con una inversión de US$470.000. “Creíamos que en ocho meses íbamos a tener el producto en el mercado, pero se atrasó”, cuenta Carro. Recién dos años más tarde pusieron en marcha la fábrica y, en el medio, debieron lidiar con la traba a las importaciones que demoró la llegada de la maquinaria necesaria, el principal inconveniente que entorpeció el lanzamiento.

Finalmente, se instalaron en la localidad neuquina de Centenario. El primer producto fue un jugo de manzana, presentado en envases bag in box y de vidrio. Luego, se contactaron con Tetra Pak y lanzaron, en febrero de 2017, envases de 200 mm y un litro, lo que les permitió ampliar su alcance y llegar a los supermercados.

Hoy por hoy, están presentes en once provincias a través de kioscos, dietéticas, verdulerías, almacenes y supermercados Cencosud. El producto se elabora en Neuquén y debe trasladarse hasta Buenos Aires para ser fraccionado, por lo que planean abrir una planta en Alto Valle para bajar los costos logísticos y mejorar la competitividad.

“Nuestra oportunidad está en los sectores que no toleran consumir productos que tienen mucha publicidad, pero que, en definitiva, tienen fórmulas químicas o baja calidad”, indica Carro.

Los sabores que ofrecen son manzana roja y verde, frutilla y naranja, aunque se están interiorizando en nuevas frutas como arándanos, kiwis, cerezas y peras. Por cada litro de jugo, se necesita un kilo y medio de manzanas. Al no tener saborizantes artificiales, el sabor se consigue con blends de la fruta. “Es imposible conseguir un sabor estándar, porque no es lo mismo la manzana de una chacra que la de otra; es parte de lo natural, de la diversidad y de entender lo que te da la tierra”, afirma.

La empresa tiene como desafío crecer en producción y llegar a más destinos. “Podemos competir con el producto, nuestra cultura empresarial y valores”, asegura, pero admite que el reto más grande está en instalar la marca. “El problema no es producir, sino vender. Insertar la marca es lo que hace complicado el camino”, concluye